viernes, 1 de diciembre de 2023

Lina Morgan, la sonrisa de La Latina.

LINA MORGAN, LA SONRISA DE LA LATINA.


Su inconfundible sonrisa, seña de identidad de Lina Morgan. Fuente :  https://www.facebook.com/elmundodelinamorgan

He tenido la oportunidad de visitar el palco privado de la inolvidable actriz Lina Morgan, situado en su adorado Teatro de La Latina. Me ha parecido una buena excusa para recordar en un artículo la vida y la trayectoria de uno de los personajes más queridos y añorados del mundo del espectáculo en España.

Fachada de la casa natal de la actriz en la calle Don pedro 4.

Un 20 de marzo de 1937 nacía en el número 4 de la calle Don Pedro de Madrid María de los Ángeles López Segovia, conocida artísticamente como Lina Morgan. Fue criada dentro de una humilde familia con cinco hijos en unos años muy difíciles para España. Su padre Emilio trabajaba como oficial en la Sastrería Roldán de la cercana calle Toledo. Su madre se encargaba de la casa, sus hermanos pequeños recogían cartón en la calle y lo vendían, para ayudar económicamente a la familia.

Inauguración en 1988 de la lápida en homenaje a la actriz, en presencia de su madre y del alcalde Juan Barranco. Imagen de Javier Cuesta. Fuente :   https://www.elmundo.es/
  

En la fachada de este bello edificio de 1907, con rejerías y ventanales de estilo modernista, el entonces alcalde Juan Barranco inauguró el 27 de diciembre de 1988 una lápida en memoria y homenaje a la artista.

Lina Morgan de joven. Fuente :  https://biografiasehistoria.wordpress.com/

Desde muy pequeña Lina tuvo siempre muy clara su vocación artística. Con tan solo 11 años convenció a su padre para entrar en la academia de baile clásico de Karen Taft, en la calle Libertad 15. En esta escuela ya desaparecida estudiaron célebres figuras como Concha Velasco o Esperanza Roy. Con tan solo catorce años formó parte de la compañía infantil de teatro “Los Chavalillos de España”, que incluso llegó a hacer una pequeña gira por España.

Con el actor Juanito Navarro, con el que compartió muchos escenarios. Fuente : https://www.pronto.es/

Lina actuó en 1953 por primera vez en el Teatro de la Latina como bailarina de reparto en el espectáculo “La Copla flamenca”. Para integrarse en la compañía de revistas Colsada, falsificó su fecha de nacimiento, ya que era menor de edad. Cuando en 1956 le ofrecen sustituir a una vedette y hacer su primer papel protagonista en “Mujeres o diosas”, adoptó el nombre artístico de Lina Morgan. El nombre Lina provenía del suyo, Angelines. Su hermano José Luis lo escogió junto con el apellido Morgan, no está claro si por el pirata, o por la banca norteamericana.

Programa de mano de la revista "Mujeres o Diosas". Lina está fotografiada abajo a la izquierda. Fuente :   https://biografiasehistoria.wordpress.com/ 

Con su primer sueldo de 150 pesetas (0,90 €), compró a su hermano José Luis su primer traje. Muy unida a él, cuando pasaban por la puerta del teatro de La Latina, Lina siempre le comentaba a su hermano que algún día sería suyo. 

La actriz en una escena de la famosa revista "Vaya par de gemelas".  Fuente :  https://www.facebook.com/elmundodelinamorgan

Lina Morgan creó un personaje cómico único, el de una chica inocente y con poca cultura pero llena de ingenio, con un gracejo, unos movimientos y miradas que rallaban en la caricatura y encandilaban al público. Cuando los críticos le echaban en cara esta figura estereotipada, ella comentaba que grandes actores como Charles Chaplin o Cantinflas también tenían sus propios personajes y contaban con todo el respeto de la crítica y el público.

Una joven Lina Morgan en la película "La tonta del bote". Fuente : https://www.vanitatis.elconfidencial.com/ 

Fotograma de la película “Una pareja …distinta”, en la que interpretaba a una mujer barbuda. Fuente :  https://www.sensacine.com/

Lina actuó junto con conocidísimos actores y humoristas españoles en numerosas obras del empresario Matías Colsada, hasta fundar su propia compañía en 1975.  Entre sus películas sobresalen los títulos: “Los subdesarrollados” (1968), “Soltera y madre en la vida” (1969), “La tonta del bote” (1970), “Le llamaban la madrina” (1973), “Una pareja distinta” (1974) o “Hermana, pero qué has hecho” (1995).

Imagen actual del Teatro de la latina, en la plaza de la Cebada.

De entre sus cuatro hermanos, Lina se sintió desde siempre muy unida afectivamente a José Luis : Él eligió su nombre artístico, fue su representante, su productor y el director empresarial del Teatro de la Latina. Este edificio, construido en 1919 por el arquitecto Pedro Muguruza  y con capacidad para 905 espectadores, fue alquilarlo en 1978 por la actriz. En 1981 lo compró al empresario Matías Colsada por ciento veintisiete millones de la época (762.000 €).

Lina en su camerino de La Latina, lleno de imágenes religiosas. Fuente .  https://delcuplealarevista.blogspot.com/

La actriz, fotografiada en su palco privado del Teatro. Fuente : https://www.facebook.com/elmundodelinamorgan

 El fallecimiento de José Luis en 1996 fue un durísimo golpe para la actriz, que cayó por entonces en una larga depresión. En 2010 vendió su amado teatro de la Latina a una empresa privada por 7,5 millones de euros. Allí conservó un despacho y un palco de honor de por vida, según estipulaba el contrato.

Imagen actual del antepalco de Lina Morgan en La latina.

Imagen actual del palco de Lina Morgan, situado a la izquierda del escenario.

En este teatro estrenó sus conocidísimas revistas “Vaya par de gemelas” (1981), “Sí al amor” (1985), “El último tranvía” (1987) y “Celeste no es color” (1991). Cada 15 de agosto, si la actriz estaba actuando en La latina, pedía permiso al público y salía a las puertas del teatro para entregar un ramo de flores al pasar en procesión su querida Virgen de la Paloma.

Esplendorosa Lina durante una actuación en La Latina. Fuente :  https://www.facebook.com/TeatroLaLatina

Durante años se hizo famosísimo el estribillo de la canción con la que terminaban sus espectáculos en el teatro, compuesta por Gregorio García Segura y Manuel Santos. Este agradecimiento cantado sigue todavía muy vivo en el recuerdo popular :

“¡¡ Agradecida, y emocionada, solamente puedo decir, gracias por venir !!”

Fachada del Teatro de La Latina con el cartel de la obra “Vaya par de gemelas”. Fuente :  https://www.facebook.com/elmundodelinamorgan

La retransmisión en Televisión Española de su revista “Vaya par de gemelas” en 1983 supuso un record histórico sin precedentes, al congregar frente a la pantalla a veinte millones de espectadores. Esta obra, que estuvo en cartel desde 1981 a 1983 recaudó en el teatro 2.700 millones de pesetas de la época (16.000.000 €).

Tras retirarse definitivamente de los escenarios, en 1994 hizo la serie “Compuesta y sin novio” para Antena 3 y a partir de 1995 “Hostal Royal Manzanares” para TVE, con las que tuvo un arrollador éxito de audiencia. Otras series televisivas de menor calado en las que intervino fueron “Una de dos”, “Academia de baile Gloria” y “¿Se puede?”. También hizo apariciones en series como “Aquí no hay quién viva”, “A tortas con la vida” y “Escenas de matrimonio”.

Lina rodeada de los actores de la serie "Hostal Royal Manzanares". Fuente :  https://www.diezminutos.es/

La actriz fue siempre muy discreta con su vida privada, no llegó a casarse ni se le conoció ninguna relación o pareja conocida. En agosto de 2013 tuvo una enfermedad de la que no se tuvieron apenas noticias. Solo se supo que estuvo un año ingresada en el Hospital Beata Maria Ana de la calle Doctor Esquerdo. Aquejada de un cáncer de garganta que llevó en secreto, vivió varios años alejada de la vida pública. Recluida en su piso de la calle Samaria 12 en el barrio del Niño Jesús, estuvo atendida por personas de su círculo más íntimo.

Capilla ardiente de la actriz en el escenario del Teatro de La Latina. Fuente : https://www.pronto.es/

Un 19 de agosto de 2015 Lina Morgan bajó definitivamente el telón de su vida y nos dijo adiós con su inolvidable sonrisa. La capilla ardiente fue instalada en el escenario de su querido Teatro de La Latina, acompañada del estandarte procesional de su venerado Jesús El Pobre, del que era Camarera Mayor. Sobre el féretro las banderas de España y la Comunidad de Madrid, además de una gorra suya de chulapo.  Allí recibió el homenaje y el respeto de todo el pueblo de Madrid, desde altos mandatarios hasta las gentes más sencillas. Yo también pasé por allí para darle mi último adiós.

Detalle del mural cerámico en homenaje a la actriz en la estación de Metro la Latina.

Mural con los escenarios de la vida de la actriz en el barrio de La Latina.

El 27 de marzo de 2017, coincidiendo con el Dia Mundial del Teatro, se inauguró en la estación de Metro de La Latina (L-5) un gran mural en homenaje a la artista. Realizado en cerámica por el artista David Cárdenas, recoge en veintidós metros cuadrados referencias escritas y todos los escenarios de su vida en este barrio.

Plazuela de Lina Morgan junto al Centro Deportivo de La Cebada.

Desde noviembre de 2022, el espacio situado entre el vanguardista Centro Deportivo La Cebada y la calle Toledo lleva el nombre de plazuela de Lina Morgan, honrando la memoria de la emblemática actriz y cómica en el barrio que la vio crecer.

Estas líneas son mi humilde homenaje a esta madrileña y "Grande de España". Hasta siempre Lina Morgan, en nuestro recuerdo quedará eternamente tu gran sonrisa y los maravillosos momentos que nos hiciste pasar.

 

La gran vedette actuando en el Teatro de La Latina. Fuente :  https://dbe.rah.es/

Mi agradecimiento a Javier Antolín (Pentación Espectáculos) por las facilidades dadas para realizar las fotografías en el Teatro de La Latina

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2023.

Fotografías : © Elena Alajarín.  

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.


lunes, 30 de octubre de 2023

Las casas más estrechas de Madrid.

LAS CASAS MÁS ESTRECHAS DE MADRID.


A la izquierda, edificio estrecho de la calle Mayor 57 con persianas metálicas rosadas. A la derecha, edificio del número 61 de color ocre y sillares en las esquinas. 

El casco histórico de Madrid conserva numerosos ejemplos de “casas estrechas”, edificios con una reducida fachada y varios pisos de altura. Por lo general suelen tener una vivienda por planta y un único balcón o ventana en la fachada de cada piso. 

En el centro de la fotografía, edificios de la calle Toledo 6 y 8.

Desde que el rey Felipe II estableció en 1561 la Corte y la capital del Reino en este poblachón manchego, la ciudad fue creciendo de forma un tanto anárquica. Aquí fueron llegando oleadas de funcionarios públicos y personas de todos los rincones de España. Venían a ganarse la vida al centro del poder económico y político del país y necesitaban un alojamiento digno.

Edificio estrecho en el número 1 de la calle Toledo, junto a la Plaza Mayor. 

El cogollo urbano tenía un entramado de calles estrechas y casi laberínticas, heredero de su fundación musulmana en el siglo IX. La muralla cristiana levantada entre los siglos XI y XII fue un impedimento para que la ciudad creciera de forma planificada. En el siglo XVI se derribaron estas murallas que constreñían la Villa ante el aumento de la población. 

No será hasta el siglo XVIII, en plena Ilustración, cuando se planifica la ciudad con cierto criterio. Se trazan grandes avenidas, espacios ajardinados, edificios para el conocimiento y la administración pública, y se regulan además servicios imprescindibles como el alcantarillado, el suministro de agua o la iluminación nocturna.

Viviendas en la calle Latoneros 5, junto a la plaza de Puerta Cerrada.

De aquellos lejanos tiempos quedaron en el centro de Madrid exiguos solares, en los que se aprovechó el metro cuadrado al máximo. Por tal motivo muchas casas se vieron obligadas a crecer en altura, quedando con un acceso comunitario en la planta baja. Esta entrada funcionaba en muchos casos como local comercial y desde allí se accedía a una escalera para subir hasta los pisos.    

Placa en la portada del número 57 de la calle Mayor.

En el número 57 de la calle Mayor de Madrid se encuentra una casa que luce una placa, escrita en español e inglés, que suele atraer a los numerosos turistas que pasan por allí. Nos cuenta que es el “Edificio más pequeño de Madrid”. La finca, situada junto a la Antigua Farmacia de la Reina Madre, consta de un bajo comercial y cuatro plantas con balcón. La fachada mide exactamente 3 metros y 58 centímetros.

Edificio estrecho del número 57 de la calle Mayor.

Existen algunos ejemplos parecidos de viviendas estrechas en otras calles de la ciudad. Me he puesto manos a la obra y he ido con la cinta métrica midiendo casa por casa. He confeccionado un listado en el que podemos encontrar otras casas con la fachada aún más reducida que ésta de la calle Mayor.

Edificio de la calle San Vicente Ferrer 24 entre los dos árboles, el más estrecho de Madrid.

El récord absoluto lo tiene un edificio con bajo y tres plantas en el número 24 de la calle San Vicente Ferrer (barrio de Maravillas o Malasaña). Mide nada menos que 2 metros y 40 centímetros y cada planta tiene una superficie de 54 metros cuadrados. 

Hoy día luce un aspecto algo abandonado. Se sabe que hace décadas fue una tahona y desde aquí se accedía al almacén de la harina. Curiosamente su entrada principal está en el número 23 de la calle de la Palma y, entre los dos bloques, comparten un jardín interior común.

Edificio de la calle Abades 22.

En el corazón del barrio de Embajadores, en el número 22 de la calle Abades se levanta un edificio cuya fachada mide tan solo 2 metros y 82 centímetros.


Edificio de la calle Postas 6 y detalle de la primera planta, con la lápida en recuerdo de Pérez Galdós.

En la bulliciosa calle Postas, que une la calle Mayor con la Plaza Mayor, nos encontramos en el número 6 el tradicional comercio de artículos religiosos “Sobrinos de Pérez”, fundado en 1867. Una lápida en la fachada recuerda que Benito Pérez Galdós lo citó en su magistral obra “Fortunata y Jacinta”. Su fachada mide 3 metros y 15 centímetros.

Edificio sobre la tienda de Caramelos Paco, en la calle Toledo 55.

El edificio de la calle Toledo número 55 comparte en su portal un acceso de servicio a la mítica tienda de Caramelos Paco, fundada en 1934. Su estrecha fachada mide tan solo 3 metros y 54 centímetros.

Edificio estrecho en la calle Imperial 14.

En la calle Imperial número 14 nos encontramos con un comercio llamado curiosamente “La Casa Vertical”, en alusión a esta singular finca.  La fachada se encuentra retranqueada entre las fincas de los números 12 y 16. Mide 3 metros y 64 centímetros.

Edificios de los números 19 y 21 de la calle Marqués de Santa Ana.

La calle Marqués de Santa Ana nace en la calle del Pez y llega hasta la calle del Espíritu Santo, en el barrio de Universidad. En el número 19 hay un edificio cuya fachada mide 4 metros y 20 centímetros. Junto a éste, el inmueble del número 21 tiene unas dimensiones similares.

Casa del escritor Pedro Calderón de la Barca  en la calle Mayor 61.

El edificio de la calle Mayor número 61 tiene una rica historia. Aquí vivió el escritor Pedro Calderón de la Barca, entre 1663 y 1681. El insigne escritor fue Capellán del Rey y sacerdote de la cercana iglesia de San Salvador. Tras su fallecimiento el 25 de mayo de 1681, fue enterrado en este templo ya desaparecido, que se levantaba junto a la actual plaza de la Villa. 

Lápida en memoria de Calderón en la primera planta de la calle Mayor 61. 

Este edificio estrecho fue salvado “in extremis” de la piqueta en 1859, gracias al tesón del gran escritor, periodista y madrileñista Ramón de Mesonero Romanos. Este autor rogó a los albañiles que no lo demolieran, pero como se negaron se enfrentó con ellos a bastonazos. Afortunadamente el propietario llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento, que le permitió añadir dos pisos más en el inmueble y colocó una lápida conmemorativa. Esta fachada mide 4 metros y 36 centímetros.

Edificios estrechos en los números 6 y 8 de la calle Latoneros.

Si paseamos por el centro de Madrid y nos fijamos detenidamente en su caserío tradicional, podremos encontrar edificios estrechos en numerosas calles. Tenemos varios ejemplos en el número 3 de la calle Felipe III , en la calle Latoneros número 5, 6 y 8, o bien en los números 1, 6, 8 y 119  de la calle Toledo, entre otros.

Edificio de la calle Felipe III número 3, con balcones y pequeñas ventanas.

Finca de cuatro alturas en la calle Toledo número 119.

Antiguamente hubo una casa en Madrid que estaba considerada como la más pequeña de la Villa. Se la conocía popularmente la “Casa de las Cinco Tejas”, por tener la misma anchura que ocupaban cinco piezas de teja cubriendo su tejado de lado a lado. Estuvo en pie hasta 1851 en la calle de Santa Ana, en pleno Rastro.

Imagen de la “Casa del Ataúd” en la calle Alcalá esquina a la calle Caballero de Gracia. Fuente :  http://www.memoriademadrid.es/


Recordamos también que entre la calle Alcalá y la calle del Caballero de Gracia se levantaba un estrecho y alargado inmueble. Era conocido popularmente con el siniestro nombre de la “Casa del Ataud”, debido a la forma de su solar. El chaflán tenía una anchura de tan solo 4,92 metros. Esta casa fue demolida en 1907 para construir en su solar el bellísimo Metrópolis, considerado por muchos como el edificio más icónico de Madrid.


Fotografías : Elena Alajarín.

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2023.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.


lunes, 18 de septiembre de 2023

Casa Alberto, dos siglos de historia de Madrid.

CASA ALBERTO, DOS SIGLOS DE HISTORIA DE MADRID.

Fachada de Casa Alberto en la calle Huertas 18.

Caminando por el barrio de Las Letras calle Huertas arriba, llegamos hasta la pequeña plaza de Matute, un encantador rincón lleno de historia del periodismo español y del recuerdo de su antiguo vecino, el dramaturgo José Zorrilla. Allí admiramos la impresionante Casa Pérez-Villaamil, uno de los mejores ejemplos de arquitectura modernista de Madrid.

Justo al lado, en el número 18 de la calle Huertas, una portada pintada de rojo nos avisa del color tradicional con el que se distinguían las tabernas que servían al público buenos caldos, en este caso de Valdepeñas. Se trata de Casa Alberto, taberna que luce orgullosa en su portada el cartel “Fundada en 1827”, fecha en la que se inauguró. Con casi dos siglos de existencia, esta taberna y restaurante es uno de los establecimientos hosteleros con más solera de la capital.  


Placa en recuerdo de Miguel de Cervantes, instalada sobre la portada de Casa Alberto.

En la fachada vemos una placa municipal que recuerda que en este lugar estuvo la casa donde vivió Miguel de Cervantes entre 1613 y 1614. Aquí se levantaba un viejo caserón desde el siglo XVI, como muestra el plano de la Villa de Madrid realizado en 1656 por Pedro  Texeira. La finca era de una sola planta, como la mayoría de las casas del barrio.  La vivienda del escritor debía encontrarse en un estado deplorable, ya que Cervantes la definió como “Humilde choza mía, antigua y lóbrega posada”.

Escultura de Miguel de Cervantes en la fachada de la Biblioteca Nacional, esculpida en 1892 por Juan Vancell.

El  Manco de Lepanto escribió en esta casa varios capítulos de la segunda parte de “El Quijote” y de los “Los trabajos de Persiles y Segismunda”. En este lugar concluyó su obra “Viaje del Párnaso” , que termina con estos versos :

“Adiós, dije a la humilde casa mía;

Adiós Madrid; adiós tu Prado y fuentes

Que manan néctar, llueven ambrosía”.

Placa con el fragmento del "Viaje del Párnaso2, situada en la verja del Real Jardín Botánico, en el Paseo del Prado.

El escritor vivió de alquiler en varias casas del barrio de Las Letras, situadas en las calles León, plaza de Matute y ésta de la calle Huertas. Falleció en la última morada de la calle Francos (esquina a la calle León), bautizada hoy día con el nombre de calle Cervantes.

Cuadros con dos escenas costumbristas de la fachada de Casa Alberto expuestas frente a la barra.

El origen de Casa Alberto va parejo a la construcción del edificio actual, en el primer tercio del siglo XIX. El local fue en su origen una bodega o despacho de vinos, regentado por taberneros de origen segoviano, sucediéndose las familias Sanz, Pesquera y De Dios. En 1924 el tabernero Alberto de Dios reformó el local y le dio el aspecto que luce en la actualidad sin apenas cambios.

Relieve a escala de la fachada de Casa Alberto expuesto frente a la barra..

En aquella época se introdujo la costumbre del aperitivo con vermut, acompañado de tapas como arenques y bacalao seco, rivalizando con el clásico vino de Valdepeñas. Tras el desarrollo del ferrocarril en la segunda mitad del siglo XIX, empezaron a llegar a Madrid los pescados y mariscos frescos procedentes de los puertos de mar españoles, ampliándose la oferta gastronómica de Casa Alberto.

Amplio surtido de raciones y tapas sobre la barra.  

Por su proximidad al Teatro Español y el Teatro de la Comedia, esta taberna ha sido durante décadas un lugar frecuentado por actores y actrices, que tenían además la ventaja de un amplio horario hasta la madrugada. Casa Alberto conserva los paneles de madera de las antiguas taquillas dónde se vendían las entradas de la "claque" del Teatro Español. Las personas que las compraban se beneficiaban de un precio reducido, a cambio de aplaudir efusivamente la obra teatral y animar así al resto del público.

Casa Alberto sufrió como todo Madrid los rigores de la guerra civil y las escaseces de la postguerra. Pero gracias al mercado negro del “estraperlo” pudo ofrecer entonces a sus clientes productos tan básicos y difíciles de conseguir como bacalao seco, huevos duros o caldo.

Enrique Tierno Galván, Alcalde de Madrid entre 1979 y 1986. Fuente :  https://gacetinmadrid.com/

Durante la Transición, la taberna fue visitada por conocidos políticos debido a su cercanía al Congreso de los Diputados. Uno de los más asiduos fue el alcalde Enrique Tierno Galván (1918-1986). Una noche, su secretaria personal y vecina de Casa Alberto le instó a regresar a su casa, ya que era la una de la madrugada. El Viejo Profesor le contestó : “Yo no sé irme a mi casa sin pasar antes por Casa Alberto”.

El político Manuel Fraga, preparando una queimada en Casa Alberto.

Detalle de la moldura labrada con grutescos que bordea todo el techo del establecimiento. 

Pared cubierta de cuadros, fotografías y recuerdos. En la parte inferior hay una antigua chapa con el rótulo "Prohibido cantar y bailar". 

Nada más acceder a Casa Alberto, lo primero que vemos en la puerta con los bellos cristales grabados al ácido, con decoración original de 1924. En esta zona alargada, con la barra situada a nuestra izquierda, destaca la decoración de la parte superior de la pared con una moldura oscura labrada con grutescos. Un zócalo de madera cubre la pared hasta media altura, quedando las paredes forradas de numerosos cuadros, fotografías, recortes de prensa y recuerdos varios. Al frente destacan dos columnas de hierro fundido con bellos capiteles y lámparas de bronce que en su momento debieron estar alimentadas por gas.

Rincón con los recuerdos del mundo futbolístico e inicio del mostrador de estaño, con la fuente y el canalillo. 

Detalle de la fuente con la cabeza de perro, cuya agua vierte al canalillo de estaño del mostrador.

En el rincón a mano izquierda destaca su primer mostrador, con frontal de cuarterones de madera oscura y tapa de estaño. En el arranque del mismo destaca una fuente en la pared. Su grifo mana desde una cabeza de perro, cuyo chorro cae a un pequeño canalillo de estaño. En la época servía para lavar los vasos y también para mantener frías las frascas de vino. 

Detalle de la antigua máquina saturadora de seltz, junto a fotografías y recuerdos del mundo del fútbol.

En esta pared destaca una antigua máquina saturadora de seltz Hispania, que servía para fabricar agua con gas. Era utilizada para hacer refrescos a partir de jarabes concentrados, y también para mezclarla con otras bebidas.

Antigua grifería de cinco caños, rematada por un amorcillo.

Detalle del segundo mostrador, con la original tapa de ónice.

Sobre el mostrador hay una antigua grifería de cinco caños, que servía en la época cerveza, vermut, agua con gas y agua corriente.  A continuación se encuentra unido el segundo mostrador, una pieza única en Madrid, y probablemente en España, realizado en madera oscura y tapa de ónice con bellas vetas de tonos ocres y verdosos. 

Anaqueles y botelleros detrás del mostrador, con la colección de grifos de cerveza y grifos de pellejos de vino.

Medidas de estaño para el vino, desde el pequeño chato hasta el litro

Amplios anaqueles y botelleros de madera cubren toda la pared tras los mostradores, dónde se expone una curiosa colección de grifos de cerveza y grifos de pellejos de vino. El conjunto se completa con un juego de medidas de vino hecha en estaño, una vieja caja registradora y relojes de pared del siglo XIX. Al fondo de la taberna se encuentra el salón-comedor, abierto en la zona donde antiguamente se encontraba el almacén del vino y la vivienda del tabernero.

Arco de acceso al salón comedor, con una antigua caja registradora.

Salón-comedor principal, decorado con innumerables fotografías y recuerdos del mundo taurino y teatral.

Casa Alberto ha sido un punto tradicional de encuentro del mundo taurino, representado en numerosos óleos y fotografías de conocidas figuras del toreo en sus paredes. Desde los años 30 del siglo XX fue un lugar al que acudían conocidos toreros y donde se organizaban tertulias taurinas a las que asistían diestros, ganaderos y aficionados. 

Los toreros Antonio Benítez "El Cordobés" y José Pacheco "El Califa".

Fotografía dedicada por el torero Vicente Ruíz, "El Soro".

El hotel Reina Victoria de la plaza de Santa Ana fue conocido durante décadas como el “hotel de los toreros”, alojamiento clásico de las figuras taurinas dónde se vestían de luces antes de acudir al coso. Además, la cercana calle Victoria era además un punto clave de los aficionados a la Fiesta Nacional, ya que allí hubo hasta veinte taquillas donde se vendían las entradas para la Plaza de Toros.

Cartel original de un festejo taurino del 15 de mayo de 1827 en la Plaza de Toros de Madrid, el mismo año que se inauguró Casa Alberto.
Detalle del comedor, con los valiosos relojes del siglo XIX.

Como comentábamos al principio, debido a la cercanía con los teatros Casa Alberto ha sido frecuentada desde su fundación por un numeroso público que acudía a tomar algo antes o después de asistir a las funciones. Y no sólo espectadores, sino conocidas personas del mundillo artístico como Ana Belén, Tony Leblanc, Andrés Pajares, José Sacristán, Santiago Segura, Martin Sheen o Victoria Vera, entre otros muchos han frecuentado sus manteles.

A la izquierda, el actor Tony Leblanc con el antiguo propietario.
La actriz Victoria Vera.
A la izquierda, el actor José Sacristán.

En 1993 Alfonso Delgado adquirió la taberna y decidió devolverle su antiguo esplendor gastronómico. Recuperó los platos tradicionales que habían sido típicos en esta Casa e introdujo nuevos platos de la mano del chef Mario Pilar Quiroga. Alfonso Delgado presidió entre 2008 y 2011 la Asociación de Tabernas y Restaurantes Centenarios de la Comunidad de Madrid, formando parte de un selecto grupo de establecimientos interesados en preservar la historia e impulsar el conocimiento de la gastronomía tradicional madrileña al público de hoy.

Alfonso Delgado (dcha.) con el exseleccionador de fúlbol Vicente del Bosque.

La señas de identidad de esta casa son riquísimos platos como los caracoles, el rabo de toro estofado, las albóndigas de ternera, el bacalao a la madrileña o los callos, además de postres como las torrijas y la leche frita con helado, entre otros muchos. A pocos años vista de la celebración de su bicentenario en 2027, deseamos de corazón una larga vida a Casa Alberto y les animamos a que continúen deleitando los paladares de todo aquel que se acerque a la calle Huertas.

Callos a la madrileña. Imagen cortesía de Casa Alberto.

Rabo de toro estofado. Imagen cortesía de Casa Alberto.

Mi mayor agradecimiento al gerente de este establecimiento, Alfonso Delgado, por abrirme amable y generosamente las puertas de Casa Alberto.


Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2023.

Fotografías : © Elena Alajarín. 

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

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