LA HUELLA DE MIGUEL DE CERVANTES EN MADRID.
Lápidas en la calle Cervantes nº 2. Aquí estuvo la última residencia donde habitó el escritor hasta su muerte.
Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares
en 1547. De joven estudió Letras y
Humanidades en el Estudio de la Villa,
dónde recibió clases del catedrático de Gramática Juan
López de Hoyos. Tras su participación en la batalla de Lepanto y su
cautiverio en Argel, pudo regresar a Madrid gracias al rescate pagado por la Orden de los Trinitarios.
Placa en el edificio de la calle de las Huertas nº 18, donde estuvo una de las residencias madrileñas del escritor.
Buena parte de su
vida la pasó en la capital de España, dónde escribió la mayor parte de su obra
literaria. Residió en varias casas del hoy día llamado barrio de las Letras: en la plaza del Matute,
la calle León, la calle de Huertas, y finalmente en la calle Francos, rebautizada más tarde
como calle Cervantes.
Lápida en el edificio de la calle de la Villa nº 2, donde estuvo situado el Estudio de la Villa.
Lápida en el número 2 de la calle
de la Villa, situada entre la
calle Pretil de los Consejos y la plaza de la Cruz Verde. La calle se llamó
antiguamente “Estudio de la Villa”, ya que en el solar que ocupa la finca del
número 2 estuvo durante el siglo XVI
el Estudio de la Villa.
Aquí impartió sus
clases el historiador y catedrático Juan
López de Hoyos, uno de cuyos alumnos era Miguel de Cervantes, al que
llamaba “mi caro y amado discípulo”.
Medallón y placas en recuerdo del escritor en la calle Cervantes nº 2.
Medallón y lápida de mármol, tallada por Esteban de Agreda en 1834,
sobre la fachada del edificio de la calle Cervantes
2,esquina a la calle del León. Esta finca se construyó en 1833 en el solar
donde estuvo la última casa que habitó el escritor en el siglo XVII.
Se da la
circunstancia que el escritor y madrileñista Ramón Mesonero Romanos intentó sin éxito convencer al dueño de la
casa para evitar su derribo. Fernando
VII llegó a dictar una Real Orden para comprar el solar y construir allí “algún establecimiento literario”,
proyecto que rechazó el ignorante propietario. En aquella época tenía el nombre
de calle Francos
Gran lápida con la efigie de Cervantes y una escena del Quijote. Situada en la fachada de la Sociedad Cervantina de la calle Atocha 87.
Lápida de bronce en la que aparece en un medallón Miguel de Cervantes con la pluma en la
mano, y más abajo, una escena de El
Quijote. Es una copia del original de mármol, labrado en 1905 con forma de retablo plateresco
por Lorenzo Coullaut Valera.
La podemos ver en la
fachada de la Sociedad Cervantina,
fundada en 1953 en la calle Atocha
87. El edificio era el antiguo Hospital
del Carmen, dónde se instaló la Imprenta
de Juan de la Cuesta. Aquí se imprimió en mayo de 1605 la primera edición de
El Quijote.
Lápida en la fachada del edificio de la calle San Eugenio nº 7, donde estuvo la imprenta de Juan de la Cuesta.
Lápida en el número 7
de la calle San Eugenio. Esta calle se
encuentra situada frente a la
Sociedad Cervantina, entre la calle Atocha y la de Santa Isabel. La placa se
instaló en 1905 para recordar que en
el solar que ocupa esta casa de viviendas estuvo la imprenta de Juan de la Cuesta. Este establecimiento se había trasladado en 1609 a esta calle, procedente de la
cercana calle de Atocha. Aquí se imprimió en 1615 la segunda parte de El
Quijote.
Monumento al escritor en la plaza de las Cortes.
"Capsula del tiempo" hallada bajo la estatua. Fuente: https://www.20minutos.es/
Monumento a Cervantes
en la
plaza de las Cortes, realizado
en 1835 por
Antonio Solá y fundido
en bronce en Roma. Fue la
primera escultura
que se levantó en Madrid en homenaje a un escritor, ya que hasta entonces solo
se erigían estatuas a los monarcas y a los santos. El pedestal es obra de
Isidro González Velázquez y los relieves de
Francisco Piquer.
Cuando se trasladó esta
estatua en diciembre de 2009 debido a las obras de remodelación de la plaza, se encontró
bajo ella una “capsula del tiempo”.
Dentro de una caja de plomo se hallaron monedas, prensa, varios ejemplares del Quijote, el Estatuto Real de 1834, litografías, aguafuertes y otros objetos de la época de
construcción.
Monumento a Cervantes en la plaza de España.
Gran monumento a
Cervantes en la plaza de España. En
1915 se convocó un concurso hacional para conmemorar con una gran obra el tercer
centenario de la muerte del escritor. Fue ganado por el arquitecto Martínez Zapatero junto con el escultor
Lorenzo Coullaut Valera. Tras
recaudar fondos entre los países castellanohablantes para sufragar su construcción,
las obras comenzaron en 1925. A pesar de estar inacabado, fue inaugurado el 13 de octubre de 1929. Entre 1957 y 1960 fue completado
con las estatuas de Aldonza y Dulcinea, y los grupos escultóricos de La
Gitanilla y de Rinconete y Cortadillo. Estas obras fueron realizadas por el hijo del escultor inicial, Federico Coullaut Valera, supervisado
por el arquitecto Pedro Muguruza,
Podemos ver al
escritor sentado, sosteniendo en la mano un ejemplar de El Quijote. A los lados
sobre pedestales las figuras de Aldonza
Lorenzo y Dulcinea del Toboso.
Delante de él están las conocidísimas esculturas en bronce de Don Quijote y Sancho. En la parte superior del obelisco de 35 metros se encuentran unas
figuras leyendo libros. Simbolizan a los cinco
continentes y sostienen la bola del mundo.
Placa municipal en el Paseo del Prado sobre la verja del Real Jardín botánico.
En la esquina del Paseo del Prado con la plaza de
Murillo, situada sobre la verja del
Real Jardín Botánico, podemos ver una lápida metálica en forma de rombo que
recuerda al escritor. Hay escrito un párrafo poético procedente de su libro “Viaje al Parnaso” de 1614
que dice así : “Adiós Madrid; adiós tu Prado y fuentes, que manan néctar, llueven
ambrosía…”
Escultura de Cervantes junto a la entrada principal de la Biblioteca Nacional.
Esta escultura del
escritor, poco conocida por el público, se encuentra en el lateral derecho
de la puerta principal de la Biblioteca Nacional, en el paseo de Recoletos. En
1891, cuando las obras de este magno edificio estaban a punto de concluir, la Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando convocó un concurso público entre escultores españoles para completar
su ornamentación. El ganador de las 15.000
pesetas (90 €) del premio fue Juan
Vancell.
Este discípulo del gran escultor decimonónico
Jerónimo Suñol, esculpió esta obra en 1892.
Presenta al escritor vestido de época, con la pluma en la mano derecha, un
libro cogido en el brazo izquierdo y el pie apoyado sobre novelas de
caballerías.
Lápida en la fachada del convento y entrada a la iglesia de las Trinitarias.
Lápida conmemorativa
en la fachada del convento de la
Santísima Trinidad y San Ildefonso de monjas Trinitarias Descalzas (C/ Lope
de Vega 18), donde reposan sus
restos. En su testamento dejó escrito que quería ser enterrado en esta Iglesia,
ya que cuando fue hecho preso en Argel,
la congregación de los Trinitarios aportó el dinero para que él y su
hermano Rodrigo fueran liberados.
Esta
obra de mármol en forma de retablo plateresco fue esculpida en 1869 por el insigne escultor Ponciano Ponzano.
Lápida erigida en 2015 en el interior de la iglesia del convento de las Trinitarias. Fuente: www.abc.es
Lápida en el interior
de la iglesia del convento de las Trinitarias
Descalzas. Cervantes falleció el
22 de abril de 1616 y fue enterrado
en la primitiva iglesia de este cenobio. Al construirse un nuevo templo en 1697, se cree que
sus restos y los de su esposa Catalina de Salazar fueron trasladados a una fosa
común de la cripta.
En junio de 2015, después de unas
polémicas excavaciones en dicha cripta en busca de los restos del escritor, se depositó
a los pies del templo una urna con
los restos óseos encontrados. La Real Academia Española de la Lengua instaló en
este lugar una gran lápida conmemorativa del hallazgo, que lleva escrito un párrafo de su obra “Los
trabajos de Persiles y Segismunda” (1616).
Copyright © José Luis
Rodríguez-Checa 2021.
Prohibida la
reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización
escrita del autor.