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miércoles, 1 de enero de 2025

¨La Violetera", la estatua más insultada de Madrid.

"LA VIOLETERA", LA ESTATUA MÁS INSULTADA DE MADRID.


Estatua de "la Violetera" en la plaza de Gabriel Miró (Las Vistillas).

Una de las esculturas madrileñas más criticadas, despreciadas e insultadas desde su misma creación ha sido “La Violetera”.

Imagen del compositor José Padilla. Fuente :  https://josepadillacompositor.com/

Esta figura de bronce representa a la famosa vendedora de violetas, protagonista del cuplé compuesto en 1914 por el maestro José Padilla (1889-1960), con letra de Eduardo Montesinos.  En la época fue muy popular gracias a la cantante Raquel Meller. Más tarde, fue inmortalizada por la actriz Sara Montiel en la famosa película “La Violetera” , dirigida en 1958 por Luis César Amadori.


Imagen de la película "La Violetera" interpretada por Sara Montiel. Fuente :  https://www.zendalibros.com/

La escultura fue un encargo en 1990 del entonces alcalde Agustín Rodríguez Sahagún al escultor Santiago de Santiago (1925-2023), como homenaje al maestro Padilla. Mientras se daba forma al proyecto, se estudió la posibilidad de poder escuchar junto a la estatua la música de “La Violetera” en determinadas horas del día.


La Violetera en su primera ubicación en la calle Alcalá, junto al edificio Metrópolis. Fuente: https://www.eldiario.es/


Se instaló en 1991 en el cruce entre la calle Alcalá y la calle Caballero de Gracia, frente al edifico Metrópolis. En la placa de bronce insertada en el pedestal aparece este verso :

“Como ave precursora

De primavera

En Madrid aparece

La Violetera”.

Padilla – Montesinos.


Placa de bronce situada en el pedestal de la estatua.

Según los entendidos la obra representa a la cantante Celia Gámez, protagonista de la revista musical “Las Leandras”, estrenada en 1931 en el Teatro Pavón. En ella trabajaba como castiza vendedora de nardos, oficio inspirado en la canción de “La Violetera”.

Celia Gámez , vendedora de nardos en la revista “Las Leandras”. Fuente :   http://www.rafaelcastillejo.com/vedetgamez.htm 

Al poco tiempo de ser inaugurada fue tachada de “cutre”, “arcaica”, “rancia” y “franquista”, entablándose una “guerra política” de los grupos de la oposición del Consistorio contra el entonces alcalde José María Álvarez del Manzano. El edil fue tachado de hortera y de tener mal gusto.


Incluso se organizó en marzo de 1999 una manifestación frente a la escultura, en la que participaron un millar de personas bajo el lema “La rebelión de las musas”. En dicho acto, la obra fue tapada simbólicamente con espejos. La convocatoria fue organizada por la Asociación de Artistas Plásticos de Madrid, la Asociación Madrileña de Artistas Visuales Independientes y el Club de Debates Urbanos.   

En noviembre de 2000, aprovechando unas obras de pavimentación de la Gran Vía, se desmontó discretamente la estatua y se trasladó al Almacén municipal de esculturas de la Casa de Campo.


Detalle del busto de la escultura.

En julio de 2002 se creó una Comisión de Estética Urbana del Ayuntamiento, compuesta por representantes de todos los grupos políticos municipales, el Colegio de Arquitectos de Madrid, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, los Cronistas de la Villa y la Fundación Amigos de Madrid.

Se estudiaron varias propuestas de emplazamientos, como los teatros Pavón y La Latina, dónde se había representado la obra. Estas opciones fueron descartadas por motivos de seguridad, debido al espacio insuficiente en la vía pública. Finalmente los grupos municipales acordaron por unanimidad instalarla en su ubicación actual.

Ubicación actual de la escultura en las Vistillas.

El 13 de junio de 2003 se inauguró de nuevo en el lateral de la castiza plaza de Gabriel Miró, conocida popularmente como la plaza de las Vistillas, olvidada ya de toda la tormenta de críticas del pasado.


Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2025.

Fotografías : © Elena Alajarín.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.


viernes, 3 de diciembre de 2021

El Casino Gran Vía, de los "Felices años 20" al siglo XXI.

 EL CASINO GRAN VÍA, DE LOS "FELICES AÑOS VEINTE" AL SIGLO XXI.


Antiguo edificio del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial, actual Casino Gran Vía. 

La inauguración oficial de las obras de construcción de la Gran Vía de Madrid tuvo lugar el 4 de abril de 1910, con un simbólico golpe de piqueta que hizo el rey Alfonso XIII. Estaba acompañado ese día de la reina Victoria Eugenia, miembros de la Familia Real, el presidente del Consejo de Ministros José Canalejas, el alcalde José Francos Rodríguez, el Cuerpo diplomático y otras autoridades civiles y religiosas.

Fachada del Círculo de la Unión Mercantíl e Industrial en los años 20. Fuente: https://www.casinogranvia.es/

Con ello arrancaban unas polémicas obras, cuyo proyecto se había gestado desde el último tercio del s. XIX. De hecho la famosísima zarzuela “La Gran Vía”, inspirada en esta gran transformación urbana, fue estrenada en 1886 por el músico Federico Chueca.  La innovadora reforma no había prosperado hasta entonces por motivos burocráticos, económicos y razones de índole social, debido a que su construcción implicaba la demolición de unas trescientas viviendas y la desaparición de quince calles.

Avenida de José Antonio entre 1939 y 1945. Fuente:  http://www.memoriademadrid.es/

El primer tramo, que nace en la calle Alcalá y termina en la Red de San Luis, se abrió a la circulación de vehículos en 1917, quedando todavía solares por edificar. Fue bautizado con el nombre de avenida del Conde de Peñalver, alcalde durante la Restauración y comienzos del siglo XX y gran impulsor de la obra. La nueva avenida de 1.306 metros de longitud iba a servir para comunicar los barrios del este y del oeste de la ciudad. A lo largo de este tramo encontramos edificios construidos en estilos como el regionalista, neoplateresco y afrancesado, de moda en aquel momento.

Fachada del edificio de estilo neorrenacentista.
Hall de entrada al Círculo en 1924.  Fuente:  http://www.memoriademadrid.es/

Curiosamente en este tramo se edificaron prestigiosos centros de reunión y ocio para las clases sociales imperantes como la Gran Peña (Gran Vía, 2) frecuentado por la realeza y la aristocracia y el Casino Militar (Gran Vía, 13 ) lugar de reunión del estamento militar. En el número 24 de la avenida se abrió en 1924 el Círculo de la Unión Mercantíl e Industrial, punto de encuentro de la burguesía y los empresarios de la época.

Patio central del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial en 1924. Fuente:  http://www.memoriademadrid.es/

Entrada principal al Casino en Gran Vía 24.

Esta entidad fundada en 1858 encargó la edificación de este elegante edificio a los arquitectos Joaquín y Luis Sainz de los Terreros.  La fachada de piedra es de estilo neorrenacentista, en la que destaca la gran rotonda de la esquina con la calle Hortaleza, rematada con una cúpula de pizarra, las ventanas adornadas con frontones y la serie de arquillos platerescos de la quinta planta, copiados del salmantino palacio de Monterrey.

La Gran Vía en 1973. Fotografía de Alwin Noller. Fuente: Página de Facebook: "Madrid Historia en imágenes".

Arranque de la escalera imperial desde la planta baja.

Dentro de sus instalaciones, el Círculo contaba con un gimnasio y sala de esgrima en el sótano. En el entresuelo estaban las salas de lectura, de tertulia y el comedor. En la planta principal se dispuso el Salón Real, junto a despachos y oficinas. Por último la terraza disponía de un comedor al aire libre, utilizado en época estival.  Además el edifico albergaba viviendas de alquiler, con acceso independiente por la calle Hortaleza, y locales comerciales en los bajos.

Salón Real, ocupado actualmente por mesas de juego.

Rincón del Salón Real.

A comienzos del siglo XXI, el edificio fue sede durante unos años del Área de Gobierno de Economía, Empleo y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid. Goza hoy día de la máxima protección patrimonial, destacando su suntuoso portal de acceso con columnas, la escalera imperial de mármol por la que se accede a las tres primeras plantas y el patio central porticado de estilo renacentista, cubierto con una bóveda de cristales de colores de la prestigiosa Casa Maumejean.

Detalle de las columnas y la balaustrada de la tercera planta.

Bóveda de cristales realizada por la Casa Maumejean que cubre el patio central.

El 5 de abril de 2010 el Salón Real acogió la recepción ofrecida por el Ayuntamiento, presidido entonces por Alberto Ruíz Gallardón, con motivo de la celebración del Centenario de la Gran Vía. En ella participaron los entonces Reyes de España y otras autoridades. Este espléndido salón de baile decorado al gusto de los años veinte conserva la decoración original, con soberbias lámparas de araña, molduras de escayola, papeles pintados, frescos y tapices.  

Detalle de la decoración de molduras del techo y las lámparas del Salón Real.  

Salón del Restaurante Círculo Merantil.

El Casino Gran Vía abrió sus puertas en diciembre de 2013, como sede filial del Gran Casino de Aranjuez enclavada en el corazón de Madrid. Este centro, creado como un moderno complejo de ocio, pretende fomentar la cultura del juego responsable, tal y como está desarrollada en otros países con mayor tradición. 

Sala de juego.

Además de los tradicionales máquinas de azar, en sus diversas plantas se puede jugar al bingo electrónico, la ruleta americana, el black jack, punto y banca, etc. En los últimos años el  Casino ha vivido también el gran auge del póker a nivel internacional y suele celebrar periódicamente torneos de este juego.

Detalle de la mesa de ruleta en el Salón Real.

Dispone además de un notable restaurante, una Vinoteca y un Cocktail Bar abiertos al público. En sus magníficos salones se pueden celebrar también actividades gastronómicas y eventos de empresa. Parte del edificio está ocupado desde 2017 por el selecto Hotel Círculo Gran Vía, perteneciente a una lujosa cadena y de acceso exclusivo para adultos.

Salón del Restaurante en la rotonda del edificio.

Rincón del Cocktail Bar 

Como reflejo de su historia casi centenaria y su íntima relación con la Gran Vía, en varias de las paredes del Casino se expone una colección de 175 fotografías históricas. Conocida con el nombre de “Memorias de la Gran Vía”, las imágenes proceden de los archivos del Diario ABC y de la Agencia EFE.

Detalle de la exposición fotográfica permanente "Memorias de la Gran Vía" en la tercera planta.

Mi agradecimiento a Alexandra Pomian, Directora de márketing y comercial del Casino Gran Vía por su excelente acogida, mostrando las instalaciones y facilitando la realización de las fotografías. Imágenes cedidas por cortesía de Elena Martínez.

Red de San Luis y fuente de las aves, 1962. Tarjeta postal colección Escudo de Oro. Fuente:  http://www.memoriademadrid.es/

  

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa 2021.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

 

jueves, 9 de septiembre de 2021

Un guiño a Egipto en plena Gran vía.

UN GUIÑO A EGIPTO EN PLENA GRAN VÍA. 

Fachada principal del edificio de Gran Vía 52.

Este sorprendente edificio del número 52 de la Gran Vía, con vuelta a la calle Libreros y la calle Silva, fue construido entre 1928 y 1931 por el arquitecto Luis Díaz de Tolosa. Es uno de los escasos exponentes del estilo "Art-Déco" en la ciudad. 

Templo de Khonsu en Karnak  (Egipto). Fuente: https://www.auladehistoria.org/

Su decoración está inspirada en la cultura egipcia, de moda en los años 20 y 30 del siglo XX  tras el descubrimiento en 1922 de la tumba del faraón Tutankhamon en el Valle de los Reyes.

El inmueble tiene una silueta que recuerda a los pilonos de un templo egipcio, como el de Karnak. La entrada principal está flanqueada por pilastras, rematadas con capiteles en forma de flores de loto. 


Detalle del portal, con las pilastras rematadas en capiteles en forma de flor de loto.

La fachada combina materiales diversos como el ladrillo visto, el granito, la piedra artificial y la chapa metálica, esta última presente en los antepechos de las ventanas.


Detalles decorativos de la fachada de estilo Art-Dèco.

Proyectado originariamente para viviendas de alquiler, alojó posteriormente en varios de sus pisos el Hostal Gredos. En el bajo comercial estuvo abierto hasta 1975 el Café Iruña.

Imagen del edificio en los años 60 del siglo XX, con el rótulo del Hostal Gredos.

La decoración interior del edificio estaba inspirada en el arte egipcio, pero se ha perdido con las diversas reformas a lo largo de los años. Actualmente es la sede de los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo y de Primera Instancia.

Placa a la entrada de la hamburguesería en el bajo comercial

El local comercial de la planta baja fue reformado en 1981 por el prestigioso arquitecto Rafael de la Hoz.  Como anécdota, cabe destacar la placa que aparece a la entrada de esta conocida hamburguesería. Nos recuerda que fue el primer restaurante que abrió esta cadena americana en España en marzo de 1981.

 

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa 2021.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

viernes, 2 de julio de 2021

El recuerdo de Ernest Hemingway sigue vivo en Madrid.

EL RECUERDO DE ERNEST HEMINGWAY SIGUE VIVO EN MADRID. 

Fotografía enmarcada de Don Ernesto, expuesta en el ventanal derecho de la Cervecería Alemana.

Sesenta años después de su muerte, el recuerdo del escritor norteamericano Ernest Hemigway (1899-1961) sigue vivo en Madrid. Desde su primera visita, Hemingway sintió un gran afecto por nuestro país y la forma de ser de los españoles. Cuando venía a España se sentía como en su propia casa. Aquí se empapó del espíritu español, de la fiesta de los toros y se inspiró para realizar tres de sus grandes obras: “Fiesta” (1926), “Muerte en la tarde” (1932),  y “Por quién doblan las campanas” (1940).

Hemingway escribiendo una crónica periodística en 1939. Fuente :  https://www.wamc.org/

En un párrafo de su libro “Muerte en la tarde” expresa de esta forma su amor a Madrid : "Cuando se conoce Madrid es la ciudad más española de todas, la más agradable para vivir, la de la gente más simpática, y, un mes con otro, la de mejor clima del mundo". 

Imagen actual del Hostal Aguilar de la Carrera de San Jerónimo, anteriormente llamado Pensión Aguilar. 

La primera visita que realizó a Madrid fue en 1923, dedicándose a ver corridas de toros y tomar notas para  escribir un libro sobre el mundillo taurino. Posteriormente regresó varios veranos a la ciudad. Entre 1923 y 1926 se hospedó con su familia en la antigua Pensión Aguilar, hoy día Hostal Aguilar (Carrera de San Jerónimo, 32), dónde solía ocupar la habitación número 7. También frecuentó el Hotel Biarritz, transformado hoy día en hostal, en la calle Victoria 2.

Imagen actual del Hostal Biarritz de la calle Victoria, anteriormente llamado Hotel Biarritz.

Regresó en 1937 y 1938 durante la guerra civil española, trabajando como corresponsal de prensa de la agencia North American Newspaper Alliance (NANA). Uno de los hoteles donde se alojó fue el lujoso Hotel Gaylord´s. Situado entre las calles Alfonso XI  y Valenzuela del barrio de los Jerónimos, fue demolido en los años sesenta. El escritor “alojó” en este hotel durante tres días a Robert Jordan, personaje de su novela “Por quién doblan las campanas”.

Imagen del desaparecido Hotel Gaylord´s, situado en la calle Alfonso XI esquina a Valenzuela. Fuente :  https://antoniocdelaserna.wordpress.com/

Fue un asiduo cliente del desaparecido hotel Florida de la plaza del Callao. En este hotel y en el cercano bar del Hotel Gran Vía coincidió con fotógrafos, periodistas y escritores, como Dos Passos, Saint-Exupéry o Malraux. Hemingway cita a este último hotel en sus obras “La Quinta columna” y “Night before the battle”.

Imagen actual del Hotel Gran Vía, situado en la Gran Vía esquina a la calle Tres Cruces.

Placa que recuerda al escritor en la fachada del Hotel Gran Vía.

Solía frecuentar el bar Chicote (Gran Vía, 12) cuyo ambiente le agradaba especialmente, ya que “podía tomar una copa y conversar sin ser molestado”. Su cóctel favorito era el Papa Doble, compuesto de ron, licor de marrasquino, limón y uva. 

Imagen actual del Bar Chicote de la Gran Vía. Inaugurado en 1931, lleva hoy día el nombre de Museo Chicote.

Le gustaba sentarse en la mesa del rincón a la derecha de la entrada, desde donde contemplaba la vida de la Gran Vía. Aquel lugar era entonces un centro de reunión de corresponsales, intelectuales, artistas españoles y extranjeros. Desde el cercano edificio de la Telefónica se enviaban sus crónicas periodísticas, tras pasar por la censura de guerra de la Oficina de Prensa Extranjera.

Rincón preferido de Hemingway a la entrada del Bar Chicote.

Ernest Hemingway brindando junto al barman Perico Chicote. Fotografía expuesta en el Bar Museo Chicote. Fuente: https://rojocangrejo.com/ 

En el Hotel Florida de la plaza de Callao escribió su obra teatral “la Quinta columna”. El hotel estaba relativamente cerca del frente de guerra y desde allí se oían los bombardeos contra el edificio de la Telefónica, entonces el más alto de Madrid. Por ello la Gran Vía fue conocida popularmente como la “avenida de los obuses”. 

Hotel Florida de la plaza de Callao. Tarjeta postal de Kallmeyer y Gautier. Fuente: http://www.memoriademadrid.es/

Curiosamente era el único establecimiento con agua caliente en un Madrid en guerra. El Hotel Florida era un soberbio edificio de estilo ecléctico, levantado en 1924 por el genial arquitecto Antonio Palacios. Fue tristemente demolido en 1964 y en su solar se construyó el anodino bloque de ladrillo de los antiguos almacenes Galerías Preciados.

Placa municipal que recuerda al Hotel Florida, situada en la fachada de los antiguos almacenes de Galerías Preciados de la plaza de Callao.  

Tenía amigos en las Brigadas Internacionales, grupos de voluntarios de todo el mundo que vinieron a a España a luchar al lado del bando republicano. Por entonces el Cuartel General se encontraba en un caserón señorial de la calle Velázquez 63, visitado por el escritor y citado en sus novelas. Precisamente el personaje de Robert Jordan es un brigadista internacional en su obra “Por quién doblan las campanas”.

Antiguo Cuartel General de las Brigada Internacionales de la calle Velázquez.

Pasada la guerra, Hemingway volvió en 1954 a Madrid, ciudad a la que tenía un gran cariño. Hablaba bien el español y le gustaba que le llamaran Ernesto. Hospedado en el hotel Palace, le entusiasmaba tomar en su bar “dry Martini” y observar la pericia del barman preparando cócteles. Este hotel es citado también en su libro “Fiesta”.

Entrada principal del Hotel Palace en la plaza de las Cortes.

 También era un asiduo de la Cervecería Alemana de la plaza de Santa Ana, dónde disfrutaba de la cerveza con gambas junto a su esposa Mary. El escritor escribió un artículo alabando este local en la revista “Life”. 

Cervecería Alemana de la plaza de Santa Ana.

Mesas clásicas de mármol en el interior de la Cervecería Alemana. 

Dentro de la Cervecería encontramos dos recuerdos del escritor: una fotografía enmarcada en la mesa del ventanal derecho que mira a la plaza, y otra fotografía expuesta en el salón, en la que aparece junto al torero Antonio Ordoñez.

Imagen del escritor con el torero Antonio Ordoñez, expuesta en la Cervecería Alemana.

Le gustaba mucho comer cochinillo asado en el restaurante Casa Botín (C/ Cuchilleros, 17). Según nos cuenta su actual gerente Antonio González, intentó con poco éxito cocinar una paella en los fogones de Casa Botín. Al final le dijo al entonces propietario don Emilio González: “Será mejor que me siga dedicando a la escritura”. 

Restaurante Casa Botín de la calle Cuchilleros, fundado en 1725.

Horno histórico de Casa Botín, con los cochinillos preparados para ser asados.

Solía frecuentar el comedor del primer piso, sentado en una mesa con la espalda dando a la pared debido a su trastorno obsesivo. Este prestigioso restaurante de casi tres siglos de antigüedad es citado en sus obras “Fiesta” y “Muerte en la tarde”. 

Rincón preferido del escritor en el comedor del primer piso de Casa Botín. 

En la capital disfrutó de sus amigos españoles, de las corridas de toros en Las Ventas, y del arte de Goya y Velázquez en el Museo del Prado. Curiosamente también acudió en ocasiones al antiguo Matadero de Legazpi, ya que le gustaba observar el despiece de la reses.  La plaza de toros de Las Ventas era como un templo sagrado para él. Reflejada en su obra “Muerte en la tarde”, comentaba que visitar este coso era condición imprescindible para aquel que quisiera saber sobre los toros.

Fotografías y recuerdos gráficos del escritor en el comedor del antiguo restaurante El Callejón.

Entrada al antiguo restaurante El Callejón de la calle Ternera, hoy día restaurante cubano.

A la hora de comer le gustaba ir al número 4 de la calle Ternera, una bocacalle del tramo final de la calle Preciados. Donde hoy vemos un restaurante cubano estuvo hasta 1994 el viejo restaurante El Callejón.  Este restaurante llevaba funcionando desde 1944 como casa de comidas caseras. Tenía un salón independiente muy del gusto del escritor, donde solía comer. El local fue descrito por el premio Nobel en uno de sus artículos publicado en la revista “Life” por tener  "la mejor comida de la ciudad" y por el clarete de Valdepeñas que servían.  Llegó incluso a tener allí una mesa reservada de forma permanente para él.

Busto en homenaje al escritor, obra del escultor Santiago de Santiago.

Comedor principal del antiguo restaurante El Callejón, lleno de fotografías de Hemingway.

Afortunadamente se ha respetado el salón de este establecimiento, que conserva un busto del escritor realizado por Santiago de Santiago, y numerosas fotografías enmarcadas. La escultura se instaló en 1982, costeada por un grupo de amigos españoles que tuvo en su momento una estrecha relación con el autor y que se reunían en el llamado “Rincón de Hemingway”. Estaba formado por figuras como los toreros Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordoñez, los escritores José Luis Castillo Puché y Jorge Semprún, o el escultor Santiago de Santiago, entre otros.

Se conserva también una breve dedicatoria y la firma del escritor enmarcada, recuerdo de una visita que realizó a mediados de los años 50 al piano-bar Las Cuevas de Sésamo, en la calle Príncipe, 7.

Dedicatorias de los clientes de las Cuevas de Sésamo. En el centro aparece la firma de Hemingway.

Hemingway volvió en 1959 a Madrid, siguiendo las carreras de los entonces toreros rivales Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguín. Se alojaba en el hotel Suecia, que todavía le recuerda en su  Hemingway Cocktail Bar, llamado así en homenaje al escritor. Desde allí enviaba sus crónicas taurinas a la revista “Life”.

Entrada al Hoel Suecia, en la calle Marqués de Casa Riera.

Meses más tarde se agravaron sus desórdenes mentales y estuvo sumido en una fuerte depresión. Finalmente su familia consiguió hacerle regresar en avión a EEUU en el otoño de 1960. El escritor dejó definitivamente Madrid, ciudad a la que ya no regresaría más. El 2 de julio de 1961 se suicidó, disparándose un tiro con un rifle en su casa de Ketchum (Idaho).  


Mi mayor agradecimiento a Antonio González -restaurante Casa Botín- , a Rubén Gómez -Grupo Mercado de la Reina-, a la Cervecería Alemana y al restaurante "Cuando salí de Cuba" por su amabilidad y las facilidades dadas para la realización de las fotografías. Muchas gracias también a Elena Martínez, autora de muchas de las imágenes de este artículo. 

  

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa 2021.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

 


San Nicolás, la iglesia más antigua de Madrid.

SAN NICOLÁS, LA IGLESIA MÁS ANTIGUA DE MADRID.  Vista de la entrada principal al templo desde la plaza de San Nicolás. La iglesia más antigu...