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viernes, 5 de noviembre de 2021

Instituto Cardenal Cisneros, 175 años de historia.

INSTITUTO CARDENAL CISNEROS, 175 AÑOS DE HISTORIA. 

Fachada del Instituto Cardenal Cisneros en la calle Reyes.

Hasta el próximo 22 de diciembre permanecerá abierta la exposición con la que el Instituto Cardenal Cisneros (C/ Reyes, 4) conmemora el 175 aniversario de su fundación. Este Centro docente fue creado en 1845 al aplicarse el Plan General de Estudios aprobado por Pedro José Pidal, ministro de la Gobernación durante el reinado de Isabel II.

Entrada principal del Instituto.
Gran escalera del Centro, dividida en dos descansillos, por la que se accede a las dos plantas.

Denominado en su origen “Instituto del Noviciado”, ocupó el edificio que hasta la Desamortización había pertenecido al Noviciado de los Jesuitas.  Compartía las aulas de la vecina Universidad Central de la calle San Bernardo, trasladada en 1836 desde Alcalá de Henares.  No será hasta 1888 cuando se construye el imponente inmueble actual, obra del gran arquitecto Francisco Jareño.

Caja de la gran escalera, con amplios ventanales y techo decorado con grandes molduras de escayola.

Detalle de la terminación de los dos tramos de la escalera en la segunda planta.

A la entrada del Instituto nos topamos con una impresionante escalera imperial de mármol, estructurada en dos alturas y ejecutada a imagen de los liceos franceses como una “ascensión al conocimiento”. Los ventanales están adornados con cristaleras que muestran los escudos del Cardenal Cisneros y el del Instituto, obras artísticas de la prestigiosa Casa Maumejean

Una Real Orden de 1877 dictada por Alfonso XII concedió al Centro el privilegio único en España de tener un escudo de armas propio, que fusiona el antiguo blasón de la Villa de Madrid y el del Cardenal Cisneros, adornado con el Toisón de Oro y rematado con la corona real.

Escudo de armas del Instituto Cardenal Cisneros. fuente: https://www.facebook.com/IES-Cardenal-Cisneros 

En la segunda planta del Centro destaca el Aula 20, una sorprendente aula magna de época que se conserva sin apenas cambios. Posee unas bancadas de madera dispuestas en anfiteatro y una alta tarima que aloja la mesa del profesorado, rodeada por una artística barandilla metálica y antiguas pizarras abatibles en la pared.

Estrado del profesorado y bancadas de madera del Aula Magna.

Detalle del estrado y de las pizarras abatibles del Aula Magna. 

Antigua boca de riego situada en un rincón del Aula Magna.

El Laboratorio de Física y Química (antiguamente llamado de Ciencias Naturales) es otro de los espacios donde se ha detenido el tiempo. El alumnado sigue hoy día dando clase en este lugar, que también ha sido utilizado como decorado en algunas películas. Recordamos entre otros al personaje de Maxi, boticario que trabajaba en este lugar en la serie de TV “Fortunata y Jacinta” (1980).



Tres rincones del antiguo Laboratorio de Ciencias Naturales.

Grandes armarios y vitrinas metálicas de color gris en dos salan forman parte del Laboratorio de Agricultura. Conserva maquetas de relieves geográficos españoles, modelos de aperos de labranza y un gran Semillero formado a finales del siglo XIX con una excepcional colección de semillas.


Imágenes de las vitrinas y del instrumental científico expuesto en el antiguo laboratorio

Contiguo a este espacio  se encuentra el Gabinete de Historia Natural, fundado en 1848 gracias a una generosa aportación de especímenes que realizó entonces el Museo de Ciencias Naturales. Aloja una valiosisima colección de instrumental científico, animales disecados, botes con invertebrados conservados en formol  y material docente utilizado para el estudio de la botánica, la mineralogía y la zoología. 


Antiguos armarios-vitrina ocupan por completo el antiguo Gabinete de Historia Natural.

La exposición distribuida en la segunda planta recuerda y homenajea a profesores y catedráticos que pasaron por el Centro. Varios de ellos escribieron libros de texto presentes en la muestra, que fueron editados y utilizados en otros centros docentes de España. De entre las obras expuestas sobresalen objetos como el gran libro con trabajos caligrafiados realizados por profesores y alumnos. Expuesto en la Exposición Universal de Paris de 1878, obtuvo una medalla de oro.

Galería de la segunda planta en cuyas paredes se exponen antiguos mapas, láminas de naturaleza y libros. 

Epidiascopio, antiguo proyector utilizado para la enseñanza a base de cristales llamados “placas de linterna”.

También destaca el “hombre clástico”, modelo humano realizado a escala con pasta de papel y compuesto de 1.500 piezas, objetos pedagógicos de apoyo para el estudio del cuerpo humano, así como instrumental del Laboratorio de Psicología experimental.

“Hombre clástico” (1877-1878) Modelo a escala humana realizado en pasta de papel y adquirido en el comercio especializado del doctor Auzoux de París.

Modelos de órganos de anatomía humana, adquiridos en la segunda mitad del s. XIX en París al doctor Auzoux.

 El centro atesora una impresionante colección de láminas de botánica y zoología, además de una importantísima cartoteca  (el ”mapero”), compuesta por una amplia colección de mapas didácticos de los siglos XIX y XX. Su excepcional fondo bibliográfico histórico conserva más de 10.000 libros, con valiosas piezas de los siglos XVI al XIX.

Mapa de la España monumental. Dibujado a plumilla por Crescencio Villanueva y editado en 1932 en la imprenta Rivadeneyra de Madrid.

Antiguo mapa político de África

Libro de “Las Siete Partidas del sabio Rey don Alfonso Nono” (1542), encuadernado en pergamino.

El Cardenal Cisneros forma parte del selecto grupo de los institutos históricos de Madrid, junto con el Cervantes, Isabel la Católica, Lope de Vega, Ramiro de Maeztu y San Isidro.

Fiel reflejo de la historia de España, por sus aulas han pasado personalidades de la política como Manuel Azaña, Clara Campoamor, Eduardo Dato, Victoria Kent, Miguel Primo de Rivera, Nicolás Salmerón, Francisco Silvela, Ruíz Giménez  o el general Gutiérrez Mellado.

Modelos de botánica y biología, adquiridos en la segunda mitad del s. XIX en el establecimiento especializado del doctor Auzoux de París.  

Aquí estudió una nutrida representación del mundo literario del siglo XX, con nombres como Rafael Alberti, Jacinto Benavente, Camilo José Cela, Ramón Gómez de la Serna, Jardiel Poncela, los hermanos Antonio y Manuel Machado, María Moliner, Menéndez Pidal, Julián Marías o Jorge Semprún.  También se formaron estudiantes que más tarde serían alcaldes de Madrid como Manuel José de Galdo, Tierno Galván o Álvarez del Manzano.

 Como anécdota, el centro mantiene expuesto de forma permanentemente en el Aula Magna el título de Bachiller del conocido presidente del Real Madrid Santiago Bernabéu.

Título de Bachiller de Santiago Berbabéu Yeste, expuesto en el Aula Magna.

Personajes del mundo artístico y cinematográfico como Fernando Fernán Gómez, José Luis Garci, Fernando Guillén, José Luis López Vázquez, Andrés Pajares, Jesús Puente o Gerardo Vera estudiaron en este Centro.

Como mención especial señalaremos al antiguo alumno Juan Muñoz Martín, escritor todavía en activo y autor de los famosos títulos  “Fray Perico y su borrico” y “El pirata garrapata”.

Animales disecados, huesos y otros objetos pertenecientes a la colección del antiguo Gabinete de Historia Natural.

Quiero felicitar al Instituto Cardenal Cisneros por su aniversario y desearle un gran futuro, lleno de éxitos profesionales que sigan aumentando su prestigio dentro de la Enseñanza pública.  

Muchas gracias a Mercedes Zamora, profesora y Jefa del Departamento de Historia, por acompañarnos en la visita y explicar de forma tan amena los objetos expuestos y los recintos históricos del Centro.

 

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa 2021.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

 


viernes, 26 de marzo de 2021

La "Gran Galería", el olvidado pasaje comercial de la Gran Vía.

LA "GRAN GALERÍA", EL OLVIDADO PASAJE COMERCIAL DE LA GRAN VÍA.

La Gran Galería es un pasaje comercial cubierto que nace en el número 5 de la calle de San Bernardo  y desemboca en la calle de Isabel la Católica, muy próximo a la Gran Vía madrileña.

Locales comerciales de la  Gran Galería desde la entrada principal en la calle de San Bernardo.

Acceso a la Gran Galería desde la calle Isabel la Católica.

En el solar donde se levanta estuvo ubicada anteriormente la Casa Profesa de la Compañía de Jesús y la iglesia de San Francisco de Borja. Estos edificios fueron en su día un obstáculo para la terminación del tercer tramo  la Gran Vía. La congregación religiosa estuvo muchos años litigando contra los constructores de la avenida para evitar que sus terrenos fueran expropiados. Finalmente todo este complejo fue destruido en mayo de 1931 por un devastador incendio que había sido provocado.

Zona curvada del pasillo y detalle de la cubierta de cristal de pavés.

La galería se encuentra situada dentro de un conjunto de edificios, construidos para la Compañía Inmobiliaria Metropolitana, por los hermanos Julián y Joaquín Otamendi. Las obras se realizaron entre 1945 y 1949, siendo la construcción de mayor envergadura que se realizó en Madrid durante la década de 1940 en plena posguerra. Es un gran bloque de diez plantas, con una fachada de 130 metros de longitud, que alberga un hotel, teatro, apartamentos, oficinas y galerías comerciales. Su coste total ascendió a 115 millones de pesetas (690.000 €) de la época.

Gran bloque que engloba los números 53 al 59 de la Gran Vía, donde se encuentra la Gran Galería.

La fachada principal mira a la Gran Vía, dónde destacan el hotel Emperador y el Teatro Lope de Vega. Un poco más abajo se encontraban los conocidos locales comerciales llamados  “Los Sotanos”. Muchos madrileños recordarán haber acudido allí a una tienda tan inolvidable como “Discoplay”, un gran almacén de discos de vinilo y música en general.

Acceso al centro comercial “Los Sótanos” en Gran Vía 55 durante los años 60. Fuente: Laura Botias en www.pinterest.es

En el interior de la Gran Galería llama la atención su recorrido curvado, rematado con una cubierta de cristal de pavés, su solado de terrazo pulido y el acceso a oficinas y viviendas con la característica garita del vigilante. La actividad comercial continúa hoy día pero, al no haberse modernizado apenas su interior, conserva un aire decadente que supone su mayor encanto.

Acceso a los pisos de oficinas y viviendas desde la Gran Galería. con la garita del vigilante.

Detalle decorativo del suelo de terrazo en la zona de la curva del pasillo. 

Como curiosidad, destacar que en 1951 se construyó en la rue des Fripiers de Bruselas la Galerie du Centre, que es prácticamente una copia de esta galería madrileña.

Galería du Centre de Bruselas, copia de la Gran Galería de Madrid. Fuente:  www.galerieducentre.be

  

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa 2021.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

viernes, 5 de febrero de 2021

La "viajera" fuente del Canal de Isabel II.

LA "VIAJERA" FUENTE DEL CANAL DE ISABEL II. 

Una de las fuentes más “viajeras” de Madrid es la llamada “fuente del Canal”. Formada por un gran vaso circular de piedra y dos piletas pequeñas a los lados, se halla situada frente al palacete de los Vargas de la Casa de Campo.  La podemos ver entrando en el parque por la histórica Puerta del  Rey, reconstruida hace pocos años cuando se abrió el parque Madrid Río.

La antigua fuente del Canal de Isabel II en su emplazamiento actual, frente al palacete de los Vargas de la Casa de Campo. 

Esta  fuente se inauguró el 24 de junio de 1858 en la calle Ancha de San Bernardo,  frente a la barroca  Iglesia de Montserrat.  Conmemoraba la llegada de las aguas del  río Lozoya a Madrid, presumiendo de la gran presión que traía el Canal con un elevadísimo chorro de 30 metros de altura.  Ese día se le dijo con ironía a la reina Isabel II :  “Señora, hemos tenido la suerte de ver a un río ponerse de pie”.

Fotografía de  J. Laurente que muestra la fuente en 1858 el día de su inauguración. Al fondo, la iglesia de Montserrat. Fuente : Archivo del Canal de Isabel II.

La construcción del Canal de Isabel  II supuso la llegada del agua corriente a un Madrid en crecimiento, que desde la época medieval  se había surtido de este preciado líquido en fuentes, pozos  y “viajes” de agua.  Fue una  obra promovida  por la Reina y mandada construir por el entonces Presidente del Consejo de Ministros Juan Bravo Murillo. Curiosamente, este político no fue invitado al acto oficial. Debido a los vaivenes políticos del siglo XIX había sido destituido pocos años antes, por lo que asistió como mero espectador entre el resto del público.

Fuente de la Calle Ancha de San Bernardo el día de la inauguración. Óleo de Eugenio Lucas Padilla. fuente: Museo de Historia de Madrid.

La fuente se trasladó en 1860 a la Puerta del Sol, pero debido a su enorme chorro solo funcionaba en fechas señaladas y durante un corto espacio de tiempo. Según contaba el escritor madrileñista  Ángel Fernández de los Ríos: “pasados cinco minutos, toda la plaza se convertía en pilón…” Con el tiempo, el gran surtidor fue sustituido por otros más pequeños. La fuente se acabó desmontando en 1895, ya que suponía un estorbo debido al gran tráfico de tranvías en la plaza.

La Puerta del Sol hacia 1862. Fotografía de Jean Laurent.  

Las piedras que constituían la gran taza estuvieron un tiempo depositadas en el parque del Oeste. En el año 1913 la fuente fue instalada de nuevo en la glorieta de Cuatro Caminos.  Durante las obras de montaje se repusieron algunas piedras perdidas y se instaló en el centro de la misma un nuevo surtidor de chorros de agua.

La fuente en 1920 en la glorieta de Cuatro Caminos. Fuente: Museo de Historia de Madrid.

En 1932 se decidió desmontar de nuevo la fuente, ya que suponía un obstáculo debido al aumento de circulación de automóviles.  Tras pasar un tiempo olvidada en los almacenes municipales, en 1958 se trasladó a su actual emplazamiento de la Casa de Campo, dónde continúa funcionando.

 

La fuente en la actualidad. Al fondo, la Puerta del Rey de la Casa de Campo.


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sábado, 12 de diciembre de 2020

La antigua Farmacia Deleuze en la calle San Bernardo.

LA ANTIGUA FARMACIA DELEUZE EN LA CALLE SAN BERNARDO.

Con la excusa de comprar una medicina un día me acerqué a la Farmacia Deleuze, situada en la calle San Bernardo 39. Allí solicité permiso al farmacéutico para tomar unas fotografías. No solo me permitió amablemente hacer un reportaje “a la japonesa”, sino que incluso me dejó acceder a la rebotica.

Fachada de la Farmacia Deleuze en la calle San Bernardo 39, con los viejos cierres de madera.

Esta Farmacia abrió sus puertas en 1780, durante el reinado de Carlos III, con el nombre de Botica de San Bernardo”. Conserva la decoración original de estilo rococó, con seis hornacinas realizadas en madera y pan de oro que contienen tarros y botamen de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro.

A la izquierda cordobán decorativo realizado en piel de cabra. A la derecha estantería con molduras de estilo rococó.

Gran lámpara central de estilo rococó.

La gran lámpara y la pintura del techo y paredes son de gusto francés. Tiene un despacho interior o rebotica de estilo historicista (s. XIX), con estanterías decoradas con elementos neogóticos y árabes. Está presidida por el busto de Galeno y un jarrón de porcelana con la imagen de Hipócrates, padres de la Medicina clásica.

Rebotica con estanterías de estilo neogótico (s. XIX).

 Su primer farmacéutico conocido fue Baltasar de Riego, sobrino del general liberal Rafael de Riego, que alternaba este oficio con el de pintor. La farmacia era un lugar de reunión para insignes escritores como Espronceda y Ventura de la Vega.

Estanterías de la rebotica y lámpara de gas original de estilo inglés.

En 1861 la heredó Juan Chicote, que hizo famoso este establecimiento por organizar unas tertulias en la rebotica. Allí se congregaban médicos como Méndez Álvaro o Federico Rubio, y políticos como Emilio Castelar, Cristino Martos y Francisco Pi y Margall. En 1947 pasó a manos de la familia Deleuze, cuyo nombre aún conserva.

Imagen del interior a comienzos del siglo XX. Fuente: caminandopormadrid.blogspot.com

A mediados de los 80 el inmueble amenazaba ruina, por lo que toda la Farmacia tuvo que ser desmontada, derribándose después el edificio. Gracias a la ayuda económica del Ayuntamiento y a la sensibilidad de los propietarios esta joya artística no desapareció.

Gran lámpara sobre el mostrador de la farmacia.

Pintura sobre lienzo que decora el techo del establecimiento, obra de Baltasar de Riego.

Se restauró cada detalle decorativo y se volvió a instalar pieza a pieza. Tras esta operación todo quedó tal y como había estado durante dos siglos en el nuevo edificio, construido con una traza que respeta el ambiente tradicional de la calle.


Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2020.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.


San Nicolás, la iglesia más antigua de Madrid.

SAN NICOLÁS, LA IGLESIA MÁS ANTIGUA DE MADRID.  Vista de la entrada principal al templo desde la plaza de San Nicolás. La iglesia más antigu...