viernes, 11 de febrero de 2022

El Museo de Educación y Ciencia del Instituto San Isidro.

 EL MUSEO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA DEL INSTITUTO SAN ISIDRO.

Claustro barroco construido en 1679. Desde aquí se accede al Museo de Educación y Ciencia. 

El Instituto de Educación Secundaria San Isidro de Madrid, situado en el número 39 de la calle Toledo, es el centro educativo más antiguo de España y uno de los más veteranos del mundo.  Su origen se remonta a 1603 cuando la emperatriz María de Austria, hija de Carlos V,  deja en el testamento sus bienes a la orden jesuita para la fundación del Colegio Imperial. 

El Centro absorbió al antiguo Estudio de la Villa, institución municipal de Enseñanza de Humanidades creada en el siglo XIV, y también la Academia de Matemáticas, fundada en 1582 por el rey Felipe II.  

Balcones de la planta alta del Claustro.  

Vistas de la cúpula encamonada de la Colegiata de San Isidro desde las aulas del edificio docente.

Durante el reinado de Felipe IV se pretendió convertirlo en centro universitario, pero las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca se opusieron a ello. Finalmente se transformó en unos Reales Estudios de carácter superior. En 1767 los Jesuitas fueron expulsados de España por orden del rey Carlos III. 

La Iglesia anexa de San Francisco Javier se transformó en Colegiata de San Isidro, acogiendo desde entonces el cuerpo incorrupto del santo madrileño. El centro docente se convirtió en los Reales Estudios de San Isidro.

Entrada principal al Instituto San Isidro por la calle Toledo.

Hacia 1752, el jesuita Wendlingen, Cosmógrafo Mayor del Reino y catedrático de Matemáticas del los Reales Estudios, instaló en un lateral de este edificio un observatorio astronómico.  En 1753 el marino y científico Jorge Juan, formado durante años en Inglaterra, fundó en Cádiz el primer observatorio astronómico de España, dotándolo de libros e instrumental adquiridos en Londres.  

En 1770 Jorge Juan fue nombrado por el rey Carlos III Director del Real Seminario de Nobles, institución de enseñanza de las élites situada en este caserón, dónde realizó una importante reforma administrativa y académica.

Entrada principal del Instituo San Isidro desde la calle Toledo.

El Instituto actual fue creado en 1845, al aplicarse el Plan General de Estudios del ministro de la Gobernación Pedro Pidal.  Ya en el siglo XX, el Centro sufrió una profunda reforma entre 1969 y 1971, al construirse un nuevo edificio docente que eliminó partes históricas del complejo. 

Portada barroca del Instituto situada en la calle Estudios, utilizada como puerta auxiliar.

En 1995 se cumplió el 150 aniversario de la creación del Instituto. El 21 de abril de ese año recibió la visita de los entonces reyes de España Don Juan Carlos y Doña Sofía, que descubrieron una placa conmemorativa en el vestíbulo. Don Juan Carlos fue alumno del centro siendo príncipe, entre 1949 y 1954..

Imagen de junio de 1949 conservada en la Sala del Consejo Escolar. Muestra al entonces príncipe Juan Carlos junto al Director y otros profesores, cuando acudió al Instituto a examinarse para el ingreso en Bachillerato. 

 Tras la reforma de finales de los años 60, quedó cegada e inutilizada una gran escalera imperial de piedra del siglo XVII en el lateral este del claustro. Años más tarde se decidió aprovechar los tramos de la citada escalera y algunos pasillos ciegos para crear el Museo de Educación y Ciencia, inaugurado el 10 de junio de 2010.

Caja de la escalera imperial del Instituto, construida en el sigo XVII.

El objetivo de este Museo es mostrar al público el excepcional patrimonio histórico y científico utilizado para la docencia, acumulado por el Instituto durante décadas. El Centro pretende compartir con la sociedad toda estos bienes, conservándolos en buenas condiciones para el futuro gracias al estudio, la investigación y la restauración de los mismos. 

Recreación de una antigua aula en la entrada del Museo.

La visita comienza con una recreación en el hueco de la escalera de una antigua aula, con pupitres y pizarra, junto a la mesa del profesor que muestra un globo terráqueo y una vieja máquina de escribir. 

A la derecha, una vitrina expone los expedientes académicos de prestigiosas figuras que fueron alumnos de este Instituto, como intelectuales, artistas, políticos y hasta un rey, Don Juan Carlos I.  Entre ellos sobresalen los escritores galardonados con el premio Nobel de Literatura: José Echegaray (1904) , Jacinto Benavente (1922), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989)

vitrina que expone los expedientes académicos de los antiguos alumnos Vicente Aleixandre, Camilo José Cela o Antonio Machado, entre otros.figuras.

Expedientes académicos del doctor Gregorio Marañón y del actor José Luis López Vázquez. 

La exposición se va desarrollando según subimos las escaleras, dónde podemos ver mapas geográficos y políticos, libros de texto, trabajos de alumnos y otros objetos relacionados con la Enseñanza.

En el rincón dedicado al Grupo de Teatro, una curiosísima fotografía muestra a los entonces alumnos Emilio Gutiérrez Caba, Manuel Galiana y José Carabias, que acabaron siendo grandes actores de teatro y cine en España.


Rincón dedicado en el museo al Grupo de Teatro.

En la primera planta, unas vitrinas de madera exponen material científico y técnico procedente del Gabinete de Física y Química, colecciones de minerales y modelos vegetales en papel maché procedentes del Gabinete de Historia Natural. Destacan los microscopios, el proyector y las diapositivas de cristal  - placas epidoscópicas- utilizados en las clases.


Sala con antiguas vitrinas que exponen objetos procedente de los antiguos Gabinetes de Física y Química y de Historia Natual. 

La parte superior de la escalera muestra en forma de un “árbol de la vida” buena parte de la colección de animales disecados que atesoraba el Gabinete de Historia Natural, utilizados antiguamente para la enseñanza. Son de destacar las herramientas prehistóricas, obtenidas durante el siglo XIX en las excavaciones arqueológicas de las terrazas del Manzanares, próximas a la ermita de San Isidro.

Penúltimo tramo de la escalera, con animales disecados expuestos en forma de "árbol de la vida".

Rincón que expone animales disecados. En las vitrinas del fondo se muestran herramientas prehistóricas de las terrazas del Manzanares y cráneos de homínidos.

El tramo final de la escalera expone un cuerpo humano desmontable, un “hombre clástico” creado a finales del siglo XIX en París por el Dr. Auzoux. También podemos ver esqueletos, láminas de anatomía  y diferentes objetos anatómicos humanos realizados a escala grande en papel maché, testimonio de las técnicas educativas utilizadas en el pasado.   

Tramo final de la escalera, con láminas de anatomía alrededor del "hombre clástico" realizado en papel maché.

Vista de las vitrinas que exponen la gran colección de piezas del antiguo Gabinete de Historia Natural.

En el patio moderno situado a la derecha de la entrada del Instituto se encuentra una joya poco conocida, la Capilla de la Inmaculada. Edificada en el siglo XVIII, en su altar podemos ver un cuadro de la Virgen Inmaculada obra de Juan Carreño de Miranda. Dentro del conjunto destaca la espectacular bóveda pintada al fresco hacia 1725 por Antonio Palomino y Juan Delgado. Presenta una rica decoración a base de arquitecturas fingidas, santos, evangelistas, ángeles y vírgenes. 

Vista de la antigua capilla de la Inmaculada Concepción con la bóveda decorada.

Altar mayor de la Capilla, con el lienzo de la Inmaculada obra de Carreño de Miranda.

Antiguamente fue utilizada como Salón de Actos y aula. El escritor Pio Baroja la cita en su novela  “El árbol de la Ciencia” (1911) como el lugar donde los estudiantes recibían clases de Química General para el curso preparatorio de Medicina y Farmacia:

Detalle de la bóveda ricamente decorada con frescos de Antonio Palomino y Juan Delgado.

En este mismo patio,  junto a la citada Capilla, podemos ver un antiguo reloj de sol orientado curiosamente al este. Este reloj servía para indicar las horas de la mañana a los alumnos. Fue descubierto en 2013, cuando unas obras municipales derribaron un edificio situado junto al vecino palacio de Sueca. 

Placa situada en el patio del Instituto que recuerda la historia del reloj de sol.

Datado aproximadamente en la segunda mitad del s. XVIII, se encuentra bastante deteriorado, ya que le falta la parte izquierda y la varilla que indicaba las horas. Restos de una vieja inscripción en la parte baja aluden al paso del tiempo y de la vida.


Reloj de sol situado en el lado este de la Capilla de la Inmaculada.  Se cree que el Observatorio astronómico pudo estar dónde hoy se encuentra el edificio blanco de la derecha.

El Instituto sufrió en los años sesenta del siglo XX una reforma radical para adaptarlo a la gran demanda de alumnos y a las nuevas necesidades educativas. Se demolieron estancias históricas y se levantó un nuevo edifico docente, salvándose afortunadamente el bellísimo claustro barroco. Construido hacia 1679 por Melchor de Bueras y Francisco Bautista, discípulos de Juan de Herrera, consta de dos pisos. Sobre sus arcos podemos ver labrada en piedra el águila bicéfala de los Austrias.   


Arquerías del claustro barroco y decoración de águilas bicéfalas en la clave de los arcos. 

El acceso al Museo es gratuito y se encuentra abierto al público los viernes en horario de 16:30 a 18:30 hh. Se accede a él por la puerta principal, atravesando el vestíbulo de la conserjería y rodeando el claustro barroco. La entrada se encuentra justo enfrente, en el lado este del claustro. Un grupo de alumnos voluntarios del Instituto lo enseñan amablemente a todo aquel que se acerque a verlo.  

Acceso al Museo de Educación y Ciencia situado en el lado este del claustro barroco.

Mi mayor agradecimiento a Rafael Martín,  Jefe de Estudios del Instituto San Isidro, impulsor del Museo y gran apasionado de la historia del Centro. Muchas gracias por explicarme todos los detalles del mismo y mostrarme además rincones poco conocidos del edificio.

 

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa 2022.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

domingo, 30 de enero de 2022

El Museo de las Artes del Libro de la Imprenta Municipal.

 EL MUSEO DE LAS ARTES DEL LIBRO DE LA IMPRENTA MUNICIPAL.

Fachada de la Imprenta Municipal - Artes del Libro, en la calle Concepción Jerónima nº 15. 

Detrás del Ministerio de Asuntos Exteriores, en el número 15 de la calle Concepción Jerónima, un moderno edificio de ladrillo y cemento rompe la sucesión de balcones simétricos y fachadas decimonónicas del barrio. Nos encontramos en la Imprenta Municipal, que guarda en su interior un poco conocido Museo de las Artes del Libro.

El asilo de San Bernardino, lienzo de Aureliano Beruete (1903). Museo de Historia de Madrid. 

Grabado que muestra el Asilo de San Bernardino. Fuente:  https://www.revistamadridhistorico.es/

Su origen se remonta a 1853, fecha en la que se fundó la Imprenta del Asilo de San Bernardino. Estaba situada en un edificio ya desaparecido de la calle Isaac Peral, donde hoy día se alza la Residencia de Profesores de la Complutense. Dependiente de la Beneficiencia Municipal,  la imprenta enseñaba el oficio a los niños acogidos en el Asilo, y a la vez proveía de material impreso a las dependencias municipales. Con el aumento de la demanda, la llamada Imprenta y Litografía Municipal se trasladó en 1877 a la Casa de la Panadería, y en 1913 a la Casa de Cisneros.

Personal de la Imprenta Municipal en 1928 en la anterior sede de la Casa de Cisneros (Plaza de la Villa). Fuente:  https://www.madrid.es/

En 1933 se construyó para la sede de la Imprenta Municipal este rompedor edificio de arquitectura racionalista, carente de adornos y decoración, con una estructura muy funcional realizada en hormigón armado, fachada de ladrillo visto y grandes ventanales acristalados. Las salas del interior se articulan alrededor de un patio cerrado, iluminado a través de un gran tragaluz.

Fachada de la Imprenta Municipal en la década de los años 30. Fuente:  https://www.madrid.es/

Patio central y tragaluz de la Imprenta Municipal en la actualidad.

Este edificio fue proyectado por los arquitectos Francisco Javier Ferrero y Luis Bellido, conocidos en Madrid por obras de estética similar, como el Mercado de Pescados de Puerta de Toledo, el Mercado de Frutas y verduras de Legazpi, o el complejo del Matadero.  El inmueble fue ampliado en 1955 por el arquitecto Lucio Oñoro, siguiendo las líneas constructivas de sus predecesores.

Patio central de la Imprenta Municipal en la década de los años 30. Fuente:  https://www.madrid.es/

Entrada principal al Museo. A la derecha, el edificio de ampliación levantado en 1955. 

El precedente del actual Museo fue la antigua Imprenta Artesanal, creada en 1986 en el Centro Conde Duque con el fin de preservar las técnicas artesanales de impresión y encuadernación de libros.  La Imprenta de la calle Concepción Jerónima tuvo que dejar de funcionar debido a la normativa de la Unión Europea, que obligaba a externalizar los encargos y necesidades del Ayuntamiento en esta materia. Con el fin de salvaguardar todo este legado histórico se creó en diciembre de 2011 en este edificio el Museo Imprenta Municipal – Artes del Libro, englobado en la Red de Museos Municipales de Madrid. 

Revista "La Ilustración Española y Americana"  expuesta en el Museo. Editada entre 1869 y 1921, fue considerada una auténtica escuela de dibujantes gráficos e ilustradores. 

Dentro de sus salas podemos repasar la historia de la imprenta, desde la invención en 1440 de la imprenta de tipos móviles por Gutenberg hasta el siglo XX. Este gran avance para la Humanidad permitió la extensión y la difusión del conocimiento escrito por todos los rincones del planeta.

Reproducción de una prensa de imprimir, según la configuración que tenía entre los siglos XVI y XVIII.

 La sala principal expone una imprenta manual del siglo XVI . Es una fiel reproducción sacada de un libro de las máquinas utilizadas en la época. Con una máquina como esta vio la luz en 1605 la edición príncipe de El Quijote, en la Imprenta de Juan de la Cuesta de la madrileña calle Atocha.   

Tórculo (hacia 1789), utilizado para imprimir planchas metálicas grabadas en hueco mediante el procedimiento calcográfico

Prensa de imprimir Krause, fabricada en Alemania en 1860.

El Museo muestra objetos singulares como un tórculo de 1789, una prensa litográfica de aspas de 1865, prensas manuales llamadas “minervas” de mediados del siglo XIX,  la prensa tipográfica Planeta de 1913, o una moderna linotipia Intertype de 1947.  

Prensas manuales llamadas “minervas”, fabricadas a partir de 1862 y utilizadas sobre todo para producir impresos en pequeño formato.

Linotipia Intertype, modelo de 1947 con el teclado que componía los textos para libros y prensa escrita. 

En el apartado de la Tipografía podemos una amplisima variedad de tipos móviles, utilizados “letra a letra” en las imprentas para componer los textos.

Caja que contiene todos los tipos móviles de un modelo de letra.

 Se exponen también ejemplares de libros bellamente encuadernados e ilustrados. En este apartado destacan los “bronces de dorar”, instrumental artesanal utilizado para decorar de forma artística las cubiertas de los libros.

Instrumental utilizado para la encuadernación de libros.

A la izda. encuadernación en piel verde y decoración geométrica de Antonio Díaz Montero (1959). A la derecha encuadernación en piel marrón y decoración romántica, de Antolín Palomino (1871).

 Paneles didácticos nos muestran las diversas técnicas de encuadernación y reproducción masiva de imágenes, antes de su declive por métodos modernos como el offset. Piedras litográficas, planchas calcográficas de metal y planchas xilográficas de madera fueron los instrumentos utilizados antiguamente para reproducir imágenes en estampas y grabados.

Prensa litográfica francesa de aspas, construida por Eugène Brisset en 1865 y muy utilizada durante el siglo XIX. 

Cartel de las Fiestas en Madrid en mayo de 1902 con motivo de la jura del rey Alfonso XIII.

 Este centro de acceso gratuito cuenta con talleres de encuadernación, restauración y edición de publicaciones municipales, donde expertos artesanos mantienen vivas todas las técnicas relacionadas con las Artes Gráficas, difundiendo sus conocimientos y realizando bellos trabajos de tipo institucional. La Imprenta ofrece al público actividades como talleres de caligrafía, de tipografía y de encuadernación artesanal. Dispone además de un aula, una biblioteca y un centro de documentación.  

En la fachada destaca el rótulo de la Imprenta Municipal, un guiño de los arquitectos a la Tipografía. La farola cilíndrica y la forja del portal de entrada pertenecen a la corriente artística del Art-Déco.

Puerta de entrada a la Imprenta Municipal - Artes del Libro.

En el año 2000 se instaló en la acera junto a la entrada de la Imprenta Municipal la escultura de “el farolero”, con su característica gorra de plato y su pértiga o “chuzo” para encender las farolas de gas. Formaba  parte de un conjunto de esculturas representando personajes y oficios madrileños, que fueron instaladas en los años 80 y 90 por varios puntos de la ciudad. Creada en 1999 por Félix Hernando García, estuvo instalada inicialmente en la plaza del Carmen.


Imágenes de "el farolero", escultura situada a la entrada de la Imprenta Municipal.

Mi agradecimiento al Director de la Imprenta Municipal Francisco José Marín Perellón por su cálida acogida, por dedicarnos generosamente su tiempo y explicar de forma amena y didáctica los fascinantes objetos históricos que atesora el museo.


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Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

 



viernes, 7 de enero de 2022

San Cayetano, la escondida iglesia de la calle Embajadores.

SAN CAYETANO, LA ESCONDIDA IGLESIA DE LA CALLE EMBAJADORES.

Portada principal del templo. A la izquierda San Andrés Avelino, en el centro Nuestra Señora del Favor y a la derecha San Cayetano. 

Hace pocos años se demolió un edificio ruinoso situado en la parte izquierda de la fachada de la iglesia de San Millán y San Cayetano, en la calle Embajadores 15. El solar quedó desde entonces vallado con un muro de ladrillo, horadado por un gran hueco.  Hoy día todavía se pueden contemplar a través de una reja metálica los grandes contrafuertes y otros detalles constructivos del templo.

Lateral izquierdo de la fachada de San Cayetano, con el solar que quedó tras la demolición del edificio.

Esta iglesia se encuentra injustamente emplazada en el primer tramo de la estrecha calle Embajadores, por este motivo carece de una perspectiva monumental acorde con su importancia histórica y su riqueza constructiva.

Fachada de San Cayetano, haciendo esquina con la calle del Oso.

El origen del templo se remonta a comienzos del siglo XVII, cuando en unas casas particulares de la calle del Oso se abre un oratorio dedicado a San Marcos y a Nuestra Señora del Favor. Años más tarde se funda en este lugar una casa para la Orden de Clérigos Regulares llamados teatinos, que vivían de las limosnas y se dedicaban a ayudar a los más necesitados. El oratorio se puso entonces bajo la advocación de uno de sus fundadores, San Cayetano de Thiene.

San Cayetano con el Niño Jesús en brazos, en su capilla de la Iglesia.

Proyecto de Pedro de Ribera de 1722 para el convento y la Iglesia de San Cayetano. Sección transversal. Fuente:  https://www.millanycayetano.org/historia/

Tras conseguir en la zona un solar para construir el templo, en 1669 comenzó a edificarse por el arquitecto Marcos López. Las obras se ralentizaron debido a motivos económicos, siendo continuadas más tarde por los conocidos arquitectos José de Churriguera y Pedro de Ribera. No fue hasta 1761 cuando fue totalmente finalizado gracias a Francisco de Moradillo.

Proyecto de Pedro de Ribera par la fachada principal de San Cayetano. Fuente:  https://www.millanycayetano.org/historia/

Balcon del coro sobre la puerta de acceso al templo.

En el interior destaca su planta de cruz griega, poco usual en los templos madrileños. Inscrita toda ella en un cuadrado, posee tres naves, capillas en los cuatro ángulos cubiertas con cupulillas, y una gran cúpula central con tambor que aporta luz y una gran monumentalidad al conjunto. 

Gran cúpula central del templo.

Detalle de la decoración de molduras de escayola en la bóveda de la nave lateral.

En una capilla lateral una sencilla lápida indica el lugar donde está enterrado el arquitecto y Maestro Mayor del Ayuntamiento Pedro de Ribera. Era feligrés de la parroquia y vivía justo enfrente, en el número 26 de la calle Embajadores. La iglesia es sede desde 1970 de la Real e Ilustre Hermandad de la Virgen del Rocío de Madrid.

Capilla y retablo de San Cayetano, con escalerilla de acceso al público para las ofrendas.

En el exterior sobresale la portada, atribuida a Pedro de Ribera. Está dividida en siete calles a base de pilastras gigantes de piedra rematadas con capiteles de orden compuesto, tiene tres grandes arcos de acceso y está revocada con ladrillo. Sobre los arcos tres hornacinas ricamente decoradas alojan las estatuas de piedra caliza de Nuestra Señora del Favor, San Andrés Avelino y San Cayetano. 

Detalle de los arcos de acceso al templo y las hornacinas con los santos titulares.

A partir de los años 80 del siglo XX, gracias al impulso del párroco Don Clemente García, se restauraron las torres y se decoró el interior. Desgraciadamente no se remataron ambas torres con el chapitel de pizarra que llevaban originariamente.  

Fachada de San Cayetano a comienzos del siglo XX. Fuente: https://www.pinterest.es/

Cuando en 1822 los teatinos fueron expulsados de Madrid, el convento quedó abandonado. Fue ocupado temporalmente por los frailes de San Gíl, mientras se reconstruía su convento madrileño. Con la ley de Desamortización de 1836 se transformó el cenobio en viviendas particulares, y la iglesia se convirtió en parroquia. 

En 1869 se demolió la iglesia de San Millán Abad sita en la plaza de la Cebada, por lo que San Cayetano asumió la feligresía de la misma, motivo por el cual está dedicada a los dos santos.

Interior de la iglesia antes de 1936. Fuente :   https://www.millanycayetano.org/historia/

El templo fue incendiado durante la guerra civil, perdiéndose todos los retablos y las obras de arte que atesoraba. El interior quedó en completa ruinas y únicamente se salvó la fachada, que logró mantenerse en pie gracias a la intervención de urgencia del entonces joven arquitecto Fernando Chueca Goitia. 

Ruinas de la iglesia de San Cayetano en 1944. Autor Martín Santos Yubero. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fuente:  http://www.madrid.org/archivos

A partir de 1952 el templo empieza a ser reconstruido por el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones. Años después una comisión eclesiástica y laica, en la que destacó la ayuda de la conocida duquesa de Alba Cayetana Fitz-James Stuart, impulsó las obras hasta que pudo abrirse de nuevo al culto el 6 de agosto de 1962.

Detalle de los grandes pilares que sujetan la cúpula central. 

El gran retablo del altar mayor se construyó hace no muchos años, siguiendo modelos barrocos. Su originalidad reside en que contiene copias de famosos cuadros de tema religioso del Museo del Prado, National Gallery de Londres y Hermitage, con autores como Coreggio, Murillo, Ribalta, Van Dyck y Velázquez.
Retablo del altar mayor.

San Cayetano es un santo muy castizo y popular en Madrid, al que se suelen encomendar las personas desempleadas que buscan trabajo. Su festividad se celebra el 7 de agosto, con una sencilla procesión por las calles próximas al templo en el barrio del Rastro. Según cuenta la tradición, el santo concede una petición a la persona que acude a rezarle el día de su fiesta, le acompaña en la procesión y coge una flor de su carroza. 

Procesión de San Cayetano. Fuente: https://www.archimadrid.org/


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San Nicolás, la iglesia más antigua de Madrid.

SAN NICOLÁS, LA IGLESIA MÁS ANTIGUA DE MADRID.  Vista de la entrada principal al templo desde la plaza de San Nicolás. La iglesia más antigu...