miércoles, 28 de junio de 2023

El Palacio de los Duques de la Cuesta de Santo Domingo.

 EL PALACIO DE LOS DUQUES DE LA CUESTA DE SANTO DOMINGO.


Entrada principal al Hotel Gran Meliá Palacio de los Duques desde la Cuesta de Santo Domingo.

Dentro del barrio de Ópera, en el número 5 de la Cuesta de Santo Domingo, nos encontramos con un gran palacio señorial que funciona como establecimiento hotelero. Conocido anteriormente con el nombre de hotel Ambassador, este edificio abrió sus puertas al público en diciembre de 2016 tras una profunda rehabilitación. Rebautizado como Gran Meliá Palacio de los Duques, ostenta la categoría de cinco estrellas Gran Lujo, la gama más alta de esta cadena.  

Bustos de los Duques de Granada de Ega y Villahermosa en el zaguán de entrada al palacio.

El hotel ocupa dos edificios: el palacio de los Duques de Granada de Ega y Villahermosa y un inmueble anexo. El palacio fue construido en 1851 por el arquitecto Matías Laviña siguiendo un estilo neorrenacentista, de moda en la época del reinado de Isabel II.

Proyecto del edificio, obra del arquitecto Matías Laviña. Fuente .  https://www.coam.org/

Fachada del Palacio de la Cancillería de Roma.  Fuente :  https://www.walksinrome.com/

Su fachada está inspirada en el gran Palacio de la Cancillería de Roma, construido en 1513. Proyectado originariamente con tres plantas, fue ampliado posteriormente con un piso más.

Retrato de Don Diego del Corral y Arellano, pintado por Velázquez hacia 1632. Colección del Museo del Prado. Fuente :  https://www.museodelprado.es/ 

Los duques estuvieron inmersos de lleno en la vida intelectual madrileña de la segunda mitad del siglo XIX. Poseían además una importante colección pictórica, en la que sobresalía el retrato de Don Diego del Corral y Arellano, obra de Diego Velázquez, El cuadro fue donado en 1905 al Museo del Prado por la duquesa de Villahermosa.

Recepción principal del Hotel, con retratos de distintas épocas de la Infanta Margarita pintados por Velázquez.

Detalle de la recepción Red Level del hotel, con la reproducción del cuadro "La Familia de Felipe IV" o "Las Meninas", obra de Velázquez.

Este hecho motivó que tras la última reforma del edificio se tematizara su decoración, instalando por todas las plantas reproducciones de obras del pintor sevillano.  Las Hilanderas, Las Meninas, la Venus del Espejo… son algunos de los conocidos cuadros que podemos admirar en sus suites y zonas comunes.

Imagen con la situación de abandono en la que se encontraba el Palacio en 1977. Fuente : https://www.coam.org/

Detalle del claustro cubierto del palacio, utilizado como salón

Gran escalera del palacio, decorada con piezas de anticuario.

 La reforma de este palacio, que cuenta con protección patrimonial, supuso una minuciosa restauración y puesta en valor de elementos como la fachada isabelina, el antiguo claustro cubierto con bóveda de cristal, la gran escalera de hierro forjado y madera, o las viejas caballerizas que dan al jardín.

Jardín trasero del palacio, visto desde el acceso por la calle de la Bola.

Detalle de los amorcillos de mármol que sujetan la pila de la fuente central del jardín.

Acceso al jardín del palacio por la calle de la Bola en 1977. Fuente : https://www.coam.org/

Por el acceso trasero de la calle de la Bola número 6 podemos admirar su histórico jardín, con la fuente central, los añosos árboles, cuidados rincones ajardinados de setos de boj y flores y las antiguas caballerizas. Con una extensión de 1000 m2, es un auténtico oasis en pleno centro de Madrid. Este espacio fue objeto de un exhaustivo estudio arqueológico, con el que se recuperó su estructura original.

Vistas del Teatro Real, la Catedral de la Almudena y el Palacio Real desde la terraza-ático.

La terraza-ático, dotada de piscina y solarium, ofrece una de las vistas más privilegiadas del barrio de Ópera y del centro de la capital. 

Salón del Restaurante Montmarte 1898.

En el hotel podemos disfrutar además de una amplia oferta gastronómica, con los restaurantes Coroa Lounge & Gardens, Montmartre 1889 y el Dos Cielos, éste último regentado por los conocidos chefs televisivos y hermanos Javier y Sergio Torres.

Interior del restaurante Dos Cielos, con las paredes de ladrillo y las columnas de hierro originales de las caballerizas. Por el suelo acristalado podemos ver el pavimento original. 

Salón privado en el nivel superior del restaurante Dos Cielos, decorado con fragmentos de caballos pintados por Velázquez. El mueble del fondo expone fotografías del album familiar de los chefs hermanos Torres.

Como anécdota, contar que el restaurante Dos Cielos ocupa el edificio de las antiguas caballerizas del palacio. Sus elementos constructivos originales se han restaurado primorosamente, mostrando el pavimento original bajo un suelo de cristal. En la parte superior, un fantástico salón privado muestra en un aparador varias fotografías del álbum familiar de los hermanos Torres. Cuando eran pequeños su abuela Catalina les llamaba cariñosamente “dos cielos”, por ello bautizaron su restaurante con ese nombre.

Dormitorio de la Suite Presidencial, decorado con la Infanta Margarita de Velázquez.

Salón privado de la Suite Presidencial.

La gran reforma de 2016, realizada por los arquitectos e interioristas Adriana y Álvaro Sans recuperó todos los elementos de la decoración neorrenacentista primitiva que disponen de protección patrimonial, añadiendo elementos vanguardistas que contrastan con las líneas clásicas y las numerosas antigüedades repartidas por todos los rincones. Sus 180 habitaciones y suites disponen de los últimos avances tecnológicos y de confort hotelero.


Rincones del hotel decorados con conocidas obras de Diego Velázquez. 

Mi mayor agradecimiento a Sandra Hernández, Guest Experience Manager del Hotel por abrirnos las puertas del Meliá Palacio de los Duques y mostrarnos al detalle todos los rincones de este maravilloso edificio.

Vistas de las torres, chapiteles y tejados del Viejo Madrid, vistas desde la Suite Presidencial.


Fotografías : Elena Alajarín.

 Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2023.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

martes, 30 de mayo de 2023

La Almudena, treinta años de catedral en Madrid.

LA ALMUDENA, TREINTA AÑOS DE CATEDRAL EN MADRID. 

Fachada principal de la Catedral en la plaza de la Almudena.

Muchas personas de dentro y fuera de Madrid se preguntan por qué la Catedral de Santa María La Real de La Almudena es tan moderna. Se critica su singular estética, que combina los estilos neogótico y neoclásico con una decoración interior más vanguardista, e incluso hay quienes siguen llamando catedral a la actual Colegiata de San Isidro.

La respuesta es muy sencilla, la Villa de Madrid dependió eclesiásticamente hasta 1885 de la Diócesis de Toledo, sede de la Catedral Primada de España, por lo que la capital no tuvo durante siglos un templo de tal categoría. En esa fecha, el Papa León XIII autorizó la creación de la  Diócesis de Madrid, siendo Narciso Martínez izquierdo el primer Obispo que tuvo la ciudad.

Nave central de la Catedral de la Almudena.

Se dispuso entonces que la Colegiata de San isidro de la calle Toledo fuera la catedral provisional. La Patrona de Madrid carecía de templo titular desde que en 1868 fue derribada la antigua Iglesia de Santa María de la calle Mayor. Por entonces se decidió demoler el edificio religioso más antiguo de Madrid, ya que su construcción impedía la ampliación de la calle Bailén.

La primera piedra de la futura catedral fue colocada el 4 de abril de 1883 por el rey Alfonso XII, en unos terrenos cedidos por la Corona junto al Palacio Real. El monarca guardaba el deseo de enterrar allí a su primera esposa María de las Mercedes, gran devota de la Virgen de la Almudena.

Maqueta con el proyecto de 1883 del marqués de Cubas para la Catedral. Fuente : https://museo.catedraldelaalmudena.es/ 

El proyecto inicial del templo, realizado por el arquitecto Francisco de Cubas, marqués de Cubas, preveía una gran mole neogótica florida de estilo francés, con decenas de agujas y contrafuertes, siguiendo la moda neomedieval de la época. Todavía podemos ver la gran maqueta de madera en las salas del Museo de la Catedral, abierto en 2007. Se puede visitar accediendo por el lateral derecho de la fachada principal del templo, en la plaza de la Almudena.

Entrada de la Cripta por la calle Mayor, realizada en estilo neobizantino.

Tras unos años de obras, en 1911 se completó la gran Cripta. Obra de Enrique Repullés, Juan Moya y Miguel Olabarría, estos arquitectos continuaron el proyecto inicial del marqués de Cubas, que había fallecido en 1899.  La Cripta está realizada en estilo neorrománico, y tiene más de 400 columnas y capiteles labrados todos ellos con formas diferentes. Hoy día funciona como parroquia de la Almudena, guardando en su altar mayor una imagen de la Virgen tallada en 1948.

Nave central de la Cripta, con el altar Mayor al fondo.

La Cripta aloja además la imagen mariana más antigua de Madrid, la Virgen de la Flor de Lis, que procede de la desaparecida iglesia de Santa María.  Es una pintura mural datada entre los siglos XII-XIII. Representa una Virgen como trono del Salvador, portando una flor de lis en la mano.

Altar neogótico que aloja la imagen de la Virgen de la Flor de Lis.

La Cripta está llena de numerosas sepulturas de grandes familias de la nobleza madrileña, como los marqueses de Cubas o de Urquijo, que contribuyeron con sus aportaciones económicas a la financiación del templo. Entre ellas destacan la de los principales arquitectos del templo, el marqués de Cubas y Fernando Chueca Goitia, los príncipes de Baviera,  o más recientemente, empresarios como Ramón Areces e Isidoro Álvarez.   

Capilla con los sepulcros del marqués de Cubas y familia, iluminados por vidrieras de la Casa Maumejean.

Las obran fueron avanzando con lentitud hasta la paralización durante la guerra civil. En la postguerra se mantuvo durante años este parón. Desechado el proyecto neogótico del marqués de Cubas, se decidió un cambio de rumbo en las obras. En 1944 el director General de Bellas Artes, el marqués de Lozoya, convocó un concurso nacional con la idea de conservar lo ya construido y encontrar un proyecto de templo capaz de armonizar estéticamente con el vecino Palacio Real. El concurso fue ganado por los arquitectos Carlos Sidro y Fernando Chueca Goitia. Este último tuvo la inmensa suerte de ver finalizada su gran obra cuarenta y nueve años después. 

Nave central en 1970 durante su construcción. Fuente :  https://edicioneslalibreria.com/

Construcción de las torres en 1956. Fuente :  https://edicioneslalibreria.com/

Las obras se reanudaron en 1950, construyéndose en pocos años el claustro del Arzobispado que mira a la calle Bailén y las grandes torres de la fachada principal. Tras un nuevo parón en los años setenta debido a motivos económicos, en 1984 el entonces cardenal Ángel Suquía constituyó un Patronato para la finalización de las obras. En él estaban representados el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid, la extinta Caja de Madrid, la Cámara de Comercio, la Asociación de la Prensa, la Fundación Villa y Corte, numerosas empresas privadas y personalidades públicas.

La Almudena en construcción. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fuente :  https://www.comunidad.madrid/ 

Las obras se reanudaron bajo la supervisión de Chueca Goitia, trascurriendo a buen ritmo. Por desgracia la Catedral no pudo estar lista para su inauguración en el mítico año de 1992, fecha en la que Madrid fue nombrada Capital Europea de la Cultura.

Hace treinta años, el 15 de junio de 1993, Su Santidad el Papa San Juan Pablo II acudió a Madrid para dedicar y consagrar la catedral, terminando así con esta anomalía histórica que sufría la ciudad. Ha sido el único templo de Europa consagrado por un Papa fuera de Roma. El Papa visitó Madrid por primera vez durante su visita a España en 1982, regresó en 1993 para consagrar la Almudena y en 2003 ofició una multitudinaria misa de canonización en la plaza de Colón.

Detalle del rito ceremonial de la consagración de la Catedral por el Papa Juan Pablo II en 1993. Fuente :  https://alfayomega.es/

Muy querido en Madrid, Carol Woytila tiene desde 1998 una estatua conmemorativa junto a la entrada al templo por la calle Bailén, obra del prestigioso escultor Juan de Ávalos.

Estatua del Papa San Juan Pablo II con los brazos en señal de acogida, obra de Juan de Ávalos.

En la pared de la nave derecha del crucero se situó un antiguo retablo gótico de Juan de Borgoña  que aloja la imagen de la Virgen de la Almudena. Esta talla del siglo XVI reposa sobre un trono de plata barroco. 

Detalle del retablo e imagen de la Virgen de la Almudena.

Subida al altar de la Virgen de la Almudena en la nave del crucero.

Se accede al altar por una escalinata doble, en cuya base está enterrada la reina María de las Mercedes de Orleans y Borbón. Casada tan solo cinco meses con el rey Alfonso XII, falleció en 1878 a los dieciocho años víctima de la tuberculosis. Al no haber sido madre de un rey, no tenía derecho a reposar en el Panteón Real del Monasterio de El Escorial. Sus restos estuvieron enterrados provisionalmente en este monasterio hasta su traslado a Madrid en noviembre de 2000.

Sepulcro de la reina María de las Mercedes de Orleans bajo el altar de la Virgen de la Almudena.

El templo tiene planta de cruz latina, con nave central y dos laterales. El interior está decorado de una forma muy ecléctica. En lugar de las clásicas bóvedas de crucería gótica, la nave central está cubierta con coloridos paneles geométricos, obra del pintor José Luis Galicia, que nos recuerda las vigas de madera policromada de las iglesias románicas.

La cúpula tiene pintados los cuatro elementos : tierra, mar, fuego y aire, sosteniendo la bóveda celeste.

El presbiterio aloja el cristo de Juan de Mesa y una sillería de coro, ambos procedentes del antiguo Colegio Imperial, hoy Instituto de San Isidro.  Por encima vemos unos vistosos murales, obra del sacerdote y artista Kiko Argüello,  representando a Cristo Pantocrator y los siete misterios de la salvación. Las vanguardistas y coloridas vidrieras de esta parte, realizadas en cristal de Murano, son obras también de Argüello.

Altar mayor de la Catedral, con las pinturas murales y el Cristo de Juan de Mesa.

En la capilla central de la girola, detrás de altar mayor, se encuentra la Capilla de San Isidro, que guarda el arcón de madera y pergamino policromado del siglo XIII que contuvo el cuerpo incorrupto de San isidro, y las figuras del santo  y su esposa Santa María de la Cabeza, obras de los siglos XVII–XVIII.

Arca funeraria que contuvo el cuerpo incorrupto de San Isidro.

Capilla de San Isidro y Santa María de la Cabeza, con las esculturas de los santos realizadas por Juan Alonso de Villabrille y Ron (s.s. XVII-XVIII).
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Destaca asimismo la capilla del Santísimo, decorada en 2011 con vistosos mosaicos realizados por el padre Ivan Marko Rupnik, responsable del taller de arte del Centro Aletti. Este artista creó también las decoraciones de la Sala Capitular y de la Sacristía Mayor.

Capilla del Santísimo, situada junto a la nave derecha del crucero. Fuente :  https://www.madridiario.es/

Las capillas de las naves laterales del templo están dedicadas a santos madrileños o vinculados con la ciudad de época contemporánea. Destacan las de la Beata Mariana de Jesús, copatrona de Madrid, Santa Soledad Torres Acosta, Santa Ángela de la Cruz, Santa Maravillas de Jesús o San Vicente de Paúl, entre otros.

En noviembre de 2022 se inauguró a los pies del templo la capilla dedicada a San Juan Pablo II, Papa muy querido en Madrid que visitó nuestra ciudad en tres ocasiones. Dentro de una arquitectura neogótica se ha dispuesto una decoración a base de 1115 metros lineales de madera de cedro, en la que se expone un relicario con una ampolla con sangre del Santo Padre, fotografías del Papa, un Cristo crucificado y una gran roca de tres toneladas de mármol negro con su conocida frase “No temáis…”


Capilla de San Juan Pablo II y detalle de la roca labrada.

Las puertas monumentales de la plaza de la Armería y de la calle Bailén están realizadas con relieves de bronce, obras de Luis Sanguino, representando figuras civiles y religiosas relacionadas con la historia del templo.  Numerosos figuras de santos en piedra y bronce, realizados por artistas como Juan de Ávalos, Ramón Chaparro, José Luis Parés, Consuelo Perea y Luis Sanguino adornan la fachada principal, la fachada de Bailén y el tambor de la cúpula.

Puerta de bronce de la fachada principal que representa a Cristóbal Colón descubridor de América.

Detalle de la puerta central de la entrada de la calle Bailén, con las imágenes de los Reyes de España, el Cardenal Ángel Suquía y el Papa San Juan Pablo II.

La celebración más importante que ha vivido estos años el templo han sido la boda el 22 de mayo de 2004 de los entonces Príncipes de Asturias don Felipe y doña Letizia . También se han celebrado funerales de Estado, como los dedicados a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 o a expresidentes del Gobierno como Leopoldo Calvo Sotelo y Adolfo Suárez. La Catedral de Madrid puede no ser del gusto de todos los madrileños y foráneos, pero es un edificio religioso digno de la capital de España y casa de su querida patrona, la Virgen de la Almudena.

Retablo e imagen de la Virgen de la Almudena.

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2023.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.



miércoles, 26 de abril de 2023

La "Farmacia de la Beata" de la calle San Bernardino.

LA "FARMACIA DE LA BEATA" DE LA CALLE SAN BERNARDINO. 


Interior de la Farmacia Arteaga, conocida popularmente como la "Farmacia de la Beata".

Detalle de las volutas de madera tallada y dorada que decoran las estanterías

En el número 11 de la calle San Bernardino, a medio camino entre la plaza de España y el barrio del Conde Duque, encontramos la antigua Farmacia Moragas, hoy día regentada por la familia Arteaga. El exterior no llama mucho la atención, pero si entramos al establecimiento podremos admirar sus estanterías de época, adornadas con detalles tallados y dorados, además de una excepcional colección de tarros de cerámica francesa y frascos de farmacia del siglo XIX.

Estanterías donde se expone la gran colección de tarros de cerámica y frascos de cristal.

A la entrada destaca una gran pintura mural circular en el techo. Este colorido fresco fue realizado por el pintor y ceramista Daniel Zuloaga (1852-1921). Representa a Hygea, diosa griega de la curación y la sanidad, de cuyo nombre procede la palabra higiene. Lleva en la mano los atributos farmacéuticos, la copa y la serpiente, y en la otra una planta medicinal. Los siete amorcillos que la rodean portan en sus manos objetos relacionados con la Farmacia.

Pintura de Daniel Zuloaga representando a la diosa Hygea.

Detalle de las estanterías con la colección de tarros de cerámica y frascos de cristal, que contenían antiguamente los productos farmacéuticos.

Situados en este ambiente clásico, vamos a conocer una bonita historia familiar. La Farmacia fue regentada a finales del siglo XIX por Ricardo Moragas, hijo de un farmacéutico burgalés. Este caritativo boticario atendía gratuitamente a los pobres que acudían los sábados a su despacho. Tuvo una estrecha relación con el marqués de Santa Cruz, cuyo palacio está justo enfrente, en el número 14 de la calle San Bernardino. Su gran prestigio profesional le llevó a ser nombrado Proveedor de la Real Casa.


Bajo las molduras de las paredes laterales se conservan los brazos dorados de las antiguas lámparas de gas que iluminaron el establecimiento.

Su hija Elvira Moragas Cantarero, nacida en 1881 en Lillo (Toledo), se trasladó muy pequeña junto a su familia a Madrid. Estudió en el Colegio de las Mercedarias de San Fernando y más tarde realizó el primer curso de Bachillerato en el Instituto de San Isidro, y los cuatro siguientes en el cercano Instituto del Cardenal Cisneros.


Detalles de la decoración de las estanterías, dónde se expone la rica colección de tarros y frascos de farmacia.

En 1899 decidió seguir la tradición familiar y matricularse en la Facultad de Farmacia de Madrid. Tomo esta decisión en una época con grandes prejuicios machistas, en la que este negocio era llevado en exclusiva por hombres. Elvira fue toda una pionera, en la Facultad era la única mujer y recibía las clases acompañada de unos ochenta hombres. Pero ella superó todas las trabas mentales y sociales del momento y acabó licenciándose en 1905.


Retrato de Elvira Moragas. Fuente: Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. https://www.cofm.es/

Al fallecer en 1909 su padre y asumir el negocio, se convirtió en la primera mujer farmacéutica titular de Madrid, y probablemente de toda España. Desde 1911 colaboró como farmacéutica municipal en el despacho de medicamentos. En 1918 fue la primera mujer en colegiarse en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. Unos años más tarde le cedió el negocio a su hermano Ricardo, al licenciarse éste en la carrera de Farmacia.

Imagen del convento de San José y Santa Ana, que estuvo en la calle Conde de Peñalver 73. Fuente :  http://cristosacerdote.es/

Pero Elvira tenía muy clara su vocación religiosa. Militante de Acción Católica en la cercana parroquia de San Marcos, en 1915 decidió entrar en el Monasterio de Santa Ana y San José , situado entonces en el número 73 de la calle Conde de Peñalver de Madrid. Allí llegaría a ser priora y maestra de novicias, con el nombre de María Sagrario de San Luis Gonzaga. Durante la guerra civil las monjas fueron expulsadas del convento. Detenida y encarcelada en la checa de la calle Marqués de Riscal, el 15 de agosto de 1936 fue fusilada en la Pradera de San Isidro.

Imagen de la Beata María del Sagrario pintado por Luis Ruiz. Iglesia de San Martín de Lillo (Toledo). Fuente :  https://www.architoledo.org/

En 1942 se recuperaron sus restos de la fosa común y fue enterrada en la cripta del Convento. Su proceso de beatificación se inició en 1962.  El Papa San Juan Pablo II la beatificó en Roma el 10 de mayo de 1998. Curiosamente, el 29 de enero del año 2000 fue nombrada Patrona de la Asociación de Farmacéuticos Católicos de Polonia, celebrándose su festividad el 16 de agosto. Sus restos se veneran en la cripta del nuevo Convento de Santa Ana y San José de Carmelitas Descalzas, trasladado en 1959 al número 58 de la calle General Aranaz.

Actual mostrador, situado en el espacio dónde estuvo la antigua rebotica.

Pintura mural situada sobre la puerta de acceso.

La "Farmacia de la Beata" fue totalmente rehabilitada en 2022, duplicando su superficie con el espacio que había sido anteriormente la rebotica. Se restauraron a conciencia todas sus antiguas estanterías de madera y los relieves dorados. En el nuevo espacio ganado junto al mostrador se reprodujeron fielmente los estantes y los detalles decorativos dorados, siguiendo la misma estética. A la entrada de la Farmacia podemos admirar una antigua báscula con la que se pesaba a los clientes.

Antigua báscula de farmacia que decora el local.

Mi agradecimiento a Gabriel, farmacéutico de la familia Arteaga, que me ha abierto las puertas de este histórico establecimiento con una gran amabilidad y simpatía.

Fachada de la Farmacia en la calle San Bernardino 11.
 

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2023.

Fotografías : Elena Alajarín.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

San Nicolás, la iglesia más antigua de Madrid.

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