jueves, 27 de marzo de 2025

San Nicolás, la iglesia más antigua de Madrid.

SAN NICOLÁS, LA IGLESIA MÁS ANTIGUA DE MADRID. 

Vista de la entrada principal al templo desde la plaza de San Nicolás.

La iglesia más antigua de Madrid es la de San Nicolás de Bari, también llamada San Nicolás de los Servitas por la congregación religiosa que la custodia desde 1825. Se encuentra situada en la placita de San Nicolás, a medio camino entre la calle Mayor y la plaza del Biombo.

Torre-campnario y arco sobre la travesía del Biombo.

Lo más destacable de este pequeño edificio es la torre-campanario, situada en la cabecera del templo. Es de planta cuadrada, construida en ladrillo visto. Presenta una decoración de arcos de herradura y arcos lobulados ciegos, apoyados sobre columnitas de mármol, al más puro estilo mudéjar. Está coronada con un cuerpo de campanas construido en el s. XVIII, rematado con un chapitel de pizarra de estilo herreriano.

Aspecto de la torre en 1927, con los arquillos cubiertos por el revoco. Fuente : Revislta La Esfera.

Campanario y cúpula de la Capilla de San Nicolás.

.Según los historiadores, se cree que pudo ser originariamente una mezquita musulmana con su torre minarete. El campanario fue construido aproximadamente en el siglo XII, cuando la ciudad ya había sido reconquistada por las tropas cristianas. En el Fuero de Madrid de 1202 ya aparecía San Nicolás como una de las diez parroquias de la Villa.

Vista completa de la torre desde el patio interior del templo.

La iglesia sufrió una profunda reforma en el s. XVII, dándole el aspecto que presenta en la actualidad. Tiene planta de cruz latina, con tres naves separadas por arcos de medio punto. Conserva un gran arco toral de herradura en el altar mayor, una bóveda de crucería gótica (finales del s. XV) en el ábside, una puerta con decoración de yeserías de estilo plateresco en el presbiterio, y un artesonado mudéjar del s. XVI en su nave central, pieza única en Madrid.

Vista del presbiterio desde la nave central.

En 1805 la iglesia fue declarada en ruina y su advocación se trasladó a la desaparecida Iglesia de San Salvador, siendo abandonado el edificio. Durante la ocupación francesa fue utilizada como cuartel y  almacén. Posteriormente se utilizó como sala de ensayos de la Banda Real, hasta que en 1825 fue cedida a la Orden de los frailes Siervos de María (Servitas), que la restauró y abrió al culto.

Detalle del altar mayor con la Virgen de los Dolores.

El altar mayor de estilo neoclásico está presidido por una imagen de Nuestra Señora de los Dolores, talla del siglo XVIII con el corazón atravesado por los siete puñales. 

Retablo con la imagen de San Nicolás.

La capilla situada a la derecha de la nave central es de 1675 y conserva el altar dedicado a San Nicolás. Nacido en Turquía en el siglo III (d.C.), este santo dedicó su vida a los pobres y necesitados, llegando a ser ordenado obispo. Sus restos se veneran en la Basílica de San Nicolás en Bari (Italia).

Portada con la imagen de San Nicolás en el acceso principal del templo, en la plaza de San Nicolás

La entrada principal por la exigua plaza de San Nicolás presenta una portada barroca de granito. Bajo el frontón triangular partido vemos un medallón del que sobresale la imagen de San Nicolás, esculpida por Luis Salvador Carmona (s. XVIII).

Entrada al templo por la calle del Biombo

La vecina calle Juan de Herrera recuerda al famosísimo arquitecto que estuvo enterrado en esta iglesia desde 1597, hasta que fué trasladado a su localidad natal de Maliaño (Santander). Una placa recuerda también que en este templo fue bautizado en 1583 Alonso de Ercilla, conquistador de Chile y autor  del poema épico “la Araucana”.

Parte externa del ábside, realizado en piedra, vista desde la travesía del Biombo.

En la actualidad es la parroquia de la comunidad italiana de Madrid. Todos los domingos se celebra una misa enteramente en idioma italiano. Esta Iglesia tiene un gran valor sentimental para mí, ya que aquí contraje matrimonio en 1997 y me volví a casar de nuevo en 2022, cuando celebré las Bodas de Plata.

 

San Nicolás en los años ochenta del s. XX. Fuente : https://www.memoriademadrid.es/

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2025.

Fotografías : © Elena Alajarín.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.



lunes, 17 de febrero de 2025

Casa Botín, 300 años de gastronomía e historia.

CASA BOTÍN, 300 AÑOS DE GASTRONOMÍA E HISTORIA.

Portada principal de Casa Botín en la calle Cuchilleros, 17.

El restaurante más antiguo del mundo, certificado por el Libro Guinness de los Records, se encuentra en el corazón del Madrid de los Austrias. Hablamos de “Casa Botín”, también conocido como “Sobrino de Botín”, en la calle Cuchilleros 17.

Alacena con viejas cerámicas en un rincón del salón castellano de la primera planta.

El origen de este restaurante tricentenario se remonta al siglo XVII, cuando un cocinero francés llamado Jean Botin, casado con una asturiana, llega a Madrid y se establece por esta zona de la Plaza Mayor. Cuando años más tarde fallecen los Botín, el negocio pasó a Cándido Remis, sobrino de su esposa. Cándido abrió en 1725 una posada en la calle Cuchilleros, quedando grabada la fecha en el dintel de la portada.

Antiguo portal del edificio de Casa Botín, con la fecha grabada en el dintel de piedra.

Grabado con una escena del restaurante en el s. XVIII. Sirve de portada a la Carta del restaurante. Fuente :  https://botin.es/

En aquella época las “casas de comidas” preparaban las viandas que les traían sus clientes y se las servían una vez cocinadas. No tenían permiso para servir carnes ni bebidas como el vino, debido a una rígida normativa que existía para no competir con otros gremios.

Horno de leña, con los asados en preparación.

El encantador horno de leña forrado de azulejos, que según cuentan no se ha apagado durante estos siglos de historia, pertenece también a la época de inauguración del establecimiento. Allí se siguen cocinando a diario especialidades castellanas de la Casa como el cordero o el cochinillo. Según cuenta la tradición, el mismísimo pintor don Francisco de Goya trabajó de joven, cuando era aprendiz de pintor, lavando platos en la cocina.

El personal de Casa Botín posando en 1887 a la entrada del restaurante. Fuente :  https://botin.es/

Llegado el siglo XIX se reformó el local, se instaló en la planta baja un mostrador de pastelería y se abrieron los escaparates. El interior de esta planta se decoró con un friso de madera labrada de estilo neogótico, con adornos y detalles en pan de oro.

Vitrina con decoración neogótica tras el antiguo mostrador de pastelería y rincón del salón, situados ambos en la platan baja.

En 1930, la familia formada por Emilio González, su esposa Amparo Martín y sus hijos Antonio y José, se hicieron cargo del restaurante. Vivían en el segundo y tercer piso del edificio y por entonces tenían a siete empleados a su cargo. Durante la guerra civil, Casa Botín continuó su actividad convertido en un comedor para milicianos. Con la gran dedicación de esta familia durante casi cien años, el negocio ha ido creciendo y asentándose hasta el día de hoy como uno de los restaurantes más afamados de Madrid, contando con una plantilla de 70 profesionales.

Salón comedor de la "cueva", con paredes abovedadas de ladrillo.

Bodega de Casa Botín, situada en el nivel más profundo del edificio.

El establecimiento consta de cuatro ambientes principales: Los salones castellanos de la primera y la segunda planta, el salón de decoración neogótica de la planta de calle y la “cueva” del sótano, antigua bodega abovedada de ladrillo. En agosto de 2020 abrió en el exterior una terraza con pocas mesas, ocupando el espacio de la fachada.

Lápida en homenaje a Benito Pérez Galdós en la fachada del edificio.

Este restaurante está intimamente relacionado con la Literatura. El gran Benito Pérez Galdós (1843-1920) lo cita en su obra cumbre “Fortunata y Jacinta”, como recuerda la lápida de su fachada. También es nombrado en otra de sus obras, “Misericordia”. El escritor frecuentaba Casa Botín y solía escribír sus artículos dominicales en una mesa del comedor de la planta baja.

Detalle de la decoración del comedor de la planta baja.

El escritor, periodista y Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway (1899-1961) estuvo muy unido afectivamente a Madrid y llegó a ser muy amigo de don Emilio, propietario de este local. De él escribió que era “uno de los mejores restaurantes del mundo”, como aparece en la novela “Fiesta“ (1926). También lo citó en su libro  “Muerte en la tarde” (1932).

Rincón preferido de Ernest Hemingway en el salón del primer piso.

Según me relató don Antonio González, propietario ya retirado, Hemingway le propuso a su padre en los años cincuenta hacer una paella en la cocina de Casa Botín. Cuando su padre don Emilio pudo degustar el resultado, le aconsejó al escritor que continuara dedicándose a la literatura, materia que dominaba sobre todas las cosas. El Nobel tenía una mesa siempre reservada junto a un rincón del salón de la primera planta. Con su gran fama, Hemingway abrió las puertas de Botín a los clientes norteamericanos que visitan España.

Rincón del comedor castellano de la primera planta.

Botín inspiró además varias greguerías al gran Ramón Gómez de la Serna como aquella que decía así :  “Botín es el gran restaurante donde se asan las cosas nuevas en las cazuelas antiguas”. También aparecen citas literarias de esta Casa realizadas por numerosos escritores como Carlos Arniches, Arturo Barea, Mariano de Cavia, Graham Greene, Antonio Gómez Rufo, Nieves Herrero o María Dueñas.

Rincón del salón comedor de la "cueva".

Durante los años cincuenta del siglo XX, Casa Botín acogió en numerosas ocasiones a la actriz Ava Gardner, mientras rodaba en España la película “La condesa descalza”. El local vivió además las juergas y excesos de la actriz, como bailar descalza encima de una mesas durante una fiesta.

Dedicatorias firmadas por miembros de la Casa Real a Casa Botín.

Por los manteles de Casa Botín han pasado miembros de la realeza y la aristocracia españolas y un sinfín de personalidades como Woody Allen, Neil Amstrong, Truman Capote, Tony Curtis, Michael Douglas, Federico García Lorca, Charlton Heston, Jacqueline Kennedy, Nancy Reagan o Miguel de Unamuno, entre otros muchos.

Certificado del Record Guinness, expuesto en el escaparate del local.

Como curiosidad, comentar que la idea de solicitar el título del Record Guinness no partió de la dirección de Casa Botín, sino de un cliente inglés asiduo al restaurante. El galardón fue concedido en 1987, tras una investigación realizada por miembros del comité. La pugna estuvo muy reñida con el restaurante Tour d´Argent de París, pero éste fue finalmente descarado ya que había cerrado sus puertas al público en algún periodo de su historia.

Larga vida a Casa Botín.

 


Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2025.

Fotografías : © Elena Alajarín.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.

miércoles, 1 de enero de 2025

¨La Violetera", la estatua más insultada de Madrid.

"LA VIOLETERA", LA ESTATUA MÁS INSULTADA DE MADRID.


Estatua de "la Violetera" en la plaza de Gabriel Miró (Las Vistillas).

Una de las esculturas madrileñas más criticadas, despreciadas e insultadas desde su misma creación ha sido “La Violetera”.

Imagen del compositor José Padilla. Fuente :  https://josepadillacompositor.com/

Esta figura de bronce representa a la famosa vendedora de violetas, protagonista del cuplé compuesto en 1914 por el maestro José Padilla (1889-1960), con letra de Eduardo Montesinos.  En la época fue muy popular gracias a la cantante Raquel Meller. Más tarde, fue inmortalizada por la actriz Sara Montiel en la famosa película “La Violetera” , dirigida en 1958 por Luis César Amadori.


Imagen de la película "La Violetera" interpretada por Sara Montiel. Fuente :  https://www.zendalibros.com/

La escultura fue un encargo en 1990 del entonces alcalde Agustín Rodríguez Sahagún al escultor Santiago de Santiago (1925-2023), como homenaje al maestro Padilla. Mientras se daba forma al proyecto, se estudió la posibilidad de poder escuchar junto a la estatua la música de “La Violetera” en determinadas horas del día.


La Violetera en su primera ubicación en la calle Alcalá, junto al edificio Metrópolis. Fuente: https://www.eldiario.es/


Se instaló en 1991 en el cruce entre la calle Alcalá y la calle Caballero de Gracia, frente al edifico Metrópolis. En la placa de bronce insertada en el pedestal aparece este verso :

“Como ave precursora

De primavera

En Madrid aparece

La Violetera”.

Padilla – Montesinos.


Placa de bronce situada en el pedestal de la estatua.

Según los entendidos la obra representa a la cantante Celia Gámez, protagonista de la revista musical “Las Leandras”, estrenada en 1931 en el Teatro Pavón. En ella trabajaba como castiza vendedora de nardos, oficio inspirado en la canción de “La Violetera”.

Celia Gámez , vendedora de nardos en la revista “Las Leandras”. Fuente :   http://www.rafaelcastillejo.com/vedetgamez.htm 

Al poco tiempo de ser inaugurada fue tachada de “cutre”, “arcaica”, “rancia” y “franquista”, entablándose una “guerra política” de los grupos de la oposición del Consistorio contra el entonces alcalde José María Álvarez del Manzano. El edil fue tachado de hortera y de tener mal gusto.


Incluso se organizó en marzo de 1999 una manifestación frente a la escultura, en la que participaron un millar de personas bajo el lema “La rebelión de las musas”. En dicho acto, la obra fue tapada simbólicamente con espejos. La convocatoria fue organizada por la Asociación de Artistas Plásticos de Madrid, la Asociación Madrileña de Artistas Visuales Independientes y el Club de Debates Urbanos.   

En noviembre de 2000, aprovechando unas obras de pavimentación de la Gran Vía, se desmontó discretamente la estatua y se trasladó al Almacén municipal de esculturas de la Casa de Campo.


Detalle del busto de la escultura.

En julio de 2002 se creó una Comisión de Estética Urbana del Ayuntamiento, compuesta por representantes de todos los grupos políticos municipales, el Colegio de Arquitectos de Madrid, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, los Cronistas de la Villa y la Fundación Amigos de Madrid.

Se estudiaron varias propuestas de emplazamientos, como los teatros Pavón y La Latina, dónde se había representado la obra. Estas opciones fueron descartadas por motivos de seguridad, debido al espacio insuficiente en la vía pública. Finalmente los grupos municipales acordaron por unanimidad instalarla en su ubicación actual.

Ubicación actual de la escultura en las Vistillas.

El 13 de junio de 2003 se inauguró de nuevo en el lateral de la castiza plaza de Gabriel Miró, conocida popularmente como la plaza de las Vistillas, olvidada ya de toda la tormenta de críticas del pasado.


Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2025.

Fotografías : © Elena Alajarín.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor.


jueves, 31 de octubre de 2024

Ramón de Mesonero Romanos, un "Madrileño a tope".

RAMÓN DE MESONERO ROMANOS, UN "MADRILEÑO A TOPE".

Retrato de Mesonero de joven sentado en su despacho. Autor:  José de la Revilla (Entre 1820-1860). Fuente: https://museomadrid.com/museo-de-historia/

Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882) fue una personalidad que trabajó en su época muy apasionadamente en favor de la ciudad de Madrid. Desgraciadamente, se conoce de él poco más que la calle que lleva sus apellidos.

Placa de cerámica de la calle Mesonero Romanos, que se extiende entre la calle del Carmen y la calle Desengaño.

Este gran madrileñista nació en 1803 en una casa de la antigua calle del Olivo, próxima a la actual calle de la Salud, que se extiende entre las calles del Carmen y la Gran Vía.


Placa instalada en el número 10 de la calle de la Salud, en el lugar dónde estuvo la casa donde nació y vivió Don Ramón.

De familia burguesa, desde joven se dedicó a administrar los negocios familiares. Durante una etapa estuvo alistado en la Milicia Nacional, organismo creado por la Constitución de Cádiz de 1812. Era un cuerpo de ciudadanos armados cuya misión era garantizar el orden público y defender el orden constitucional.

Grabado que muestra el ambiente en el Café del Príncipe en 1836. Fuente : https://www.madrid.es/bibliotecahistorica. 

Más tarde se integró en los círculos literarios madrileños, siendo un asiduo de la tertulia romántica del Parnasillo, que se organizaba dentro del Café del Príncipe junto al actual Teatro Español. Allí coincidía con los escritores Escosura, Espronceda, Hartzenbusch, Larra, Ventura de la Vega o Zorrilla, además de otros conocidos poetas, dramaturgos, artistas, políticos y gentes del teatro.

Escultura de Joaquín Vizcaino, alcalde de Madrid. Creada en 1892 por Medardo Sanmartí, está situada en la plaza de las Descalzas.

Gran observador, Mesonero viajó por varias ciudades europeas y trajo a Madrid importantes ideas y propuestas para mejorar la ciudad. Fue muy amigo del alcalde de Madrid don Joaquín Vizcaino, más conocido como el marqués viudo de Pontejos. Con él formó un gran equipo y alentó las reformas de la Villa y Corte desde 1845, cuando presentó su “Proyecto de mejoras generales”. Trabajó como concejal del Ayuntamiento entre 1845 y 1850.


Lápidas en honor a Cervantes instaladas en la casa del número 2 de la calle Cervantes, construida sobre la primitiva donde vivió el escritor entre 1615 y 1616. 

Mesonero intentó detener en 1833 sin éxito las obras de demolición de la última vivienda donde residió Miguel de Cervantes en la calle Francos, cuya entrada estaba en la calle del León. El dueño de la finca desconocía por completo que allí hubiera vivido entre 1615 y 1616 el gran escritor. Don Ramón peleó por salvar el edificio, escribió un artículo de denuncia que llamó la atención del rey Fernando VII. Éste propuso que el Estado adquiriera el inmueble, para que se instalara allí un “Establecimiento Literario”. 

De poco sirvió todo aquello, ya que debido a la incultura del propietario del edificio y a la desidia oficial, acabó demolido. En 1834 el alcalde marqués viudo de Pontejos cambió la denominación de la calle, que lleva desde entonces el nombre de Cervantes en su honor. En la fachada del nuevo inmueble se instaló una lápida en recuerdo al gran escritor.


Lápida en honor a Calderón de la Barca en la casa del número 61 de la calle Mayor dónde vivió sus últimos años.

Una anécdota divertida protagonizada por don Ramón se produjo en 1859, en el número 61 de la calle Mayor. En esa finca de planta baja y principal había vivido el gran escritor Pedro Calderón de la Barca desde 1663 hasta su muerte en 1681. Cuando el propietario decidió demolerla, Mesonero acudió rápidamente a hablar con los albañiles para parar las obras. Como los albañiles siguieron a lo suyo, el escritor se rebeló propinándoles unos bastonazos. 

Después de echarles de allí, se quedó a vigilar la casa toda la noche. Tras este incidente, el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con el dueño para conservar la casa y le autorizó a levantar tres pisos más. Una lápida de mármol recuerda desde entonces en la fachada a Calderón.

Despacho de Mesonero Romanos de su última vivienda de la plaza Pedro Zerolo. Propiedad municipal, estuvo expuesto hasta el año 2000 en el Museo de Historia de Madrid.  Fuente :    https://www.facebook.com/museohistoriamadrid/

Destacado escritor y fértil periodista, se le conocía en la prensa con el seudónimo de “El Curioso Parlante”. En 1836 fundó y dirigió el “Semanario Pintoresco Español”, una novedosa publicación que introdujo el grabado como imagen para acompañar a los textos y apostó por la difusión de la cultura a toda la sociedad. En 1864 fue nombrado Cronista Mayor y Oficial de la Villa, iniciando la historia de este insigne cuerpo de escritores. 

Portadas de algunos de los libros escritos por Ramón Mesonero Romanos.

Está considerado junto a Mariano José de Larra el artífice del costumbrismo español, en el que destacaron sus escenas de la vida madrileña. De su obra literaria centrada en la ciudad destacan sus libros “Escenas Matritenses”, “Manual de Madrid”, “El antiguo Madrid”, “Paseo histórico-anecdótico por las calles y casas de esta Villa“ y “Memorias de un setentón”.

Retrato de Mesonero sentado en un sillón, obra de Víctor Manzano (Anterior a 1865). Fuente: https://museomadrid.com/museo-de-historia/

Hombre cultísimo y avanzado en su época, fue promotor y fundador del Liceo, del Ateneo Literario, Científico y Artístico y de la Caja de Ahorros. También fue miembro de la Real Academia Española de la Lengua. En 1878 Mesonero vendió al Consistorio su biblioteca personal, creándose así el fondo base de la Biblioteca Municipal, de la que sería nombrado “Bibliotecario perpetuo”.


Lápidas situadas en el número 7 de la plaza de Pedro Zerolo, en la finca construida en 1972 sobre el solar donde estuvo la última vivienda del autor.

Fallecido en 1882, está enterrado en el Cementerio Sacramental de San Isidro.  En 1914 el Ayuntamiento levantó en su memoria un monumento en el paseo de Recoletos, obra del escultor Miguel Blay. Un busto de mármol del escritor está acompañado de una maja con el escudo de Madrid y un joven desnudo que le ofrece flores, realizados en bronce. El conjunto se trasladó en 1967 a los jardines de la calle Barceló, donde permanece hoy día.

        

Frontal y parte trasera del monumento a Ramón Mesonero Romanos en los jardines de la calle Barceló.

 

Copyright © José Luis Rodríguez-Checa  2024.

Fotografías : © Elena Alajarín.

Prohibida la reproducción total o parcial del artículo y las fotografías, salvo autorización escrita del autor. 

San Nicolás, la iglesia más antigua de Madrid.

SAN NICOLÁS, LA IGLESIA MÁS ANTIGUA DE MADRID.  Vista de la entrada principal al templo desde la plaza de San Nicolás. La iglesia más antigu...